IGUALA, Gro. 23 de noviembre de 2014.- Los Misioneros Combonianos (MC), trabajando en el país, “desconfían de la justicia mexicana”, en la investigación del crimen del misionero ugandés, John Ssenyondo, encontrado en las fosas clandestinas de Iguala, Guerrero y esperan “la muy posible repatriación de sus restos mortales, por trámite de la Embajada de Uganda”.

 

En entrevista, el secretario de la Provincia, Francisco Gómez Uribe afirmó, “es tal la descomposición social, que se vive ahora en México, que resulta casi inverosímil, que un sacerdote africano sea asesinado, cuando lo más común es que los misioneros sufran persecución y muerte, en países de otros continentes, como ocurre en Bangui, en la República Centroafricana, donde sufren con estoicismo, toda clase de persecuciones y permanecen en el lugar”.

 

Dijo que “resultó impactante, recibir la noticia de que fuera asesinado en el estado de Guerrero, pero tal es la desconfianza hacia la justicia mexicana, que preferimos no hacer la denuncia, porque meternos en cuestiones legales, no da ningún resultado.

 

“El misionero africano estaba a punto de recibir los documentos para su incardinación en la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, cuando desapareció y, por varios meses, tuvimos la esperanza de hallarlo con vida, pero no fue así”.

 

Recordó que fue “la prensa internacional, la que dio a conocer el macabro hallazgo de los restos de John, en una fosa clandestina del estado de Guerrero, mientras se buscaba entre esos restos, los de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, y cuya identificación resultó un golpe muy fuerte”.

 

Aseguró que los Misioneros Combonianos, “no hallan motivos para que privaran de la vida a su compañero y tampoco se recibieron demandas para exigir el pago de un rescate ni nada parecido”.

 

Gómez Uribe dice que trabajó un tiempo en la Diócesis de Tuxtepec, junto con el ugandés, y lo recuerda “como una persona a la que nunca le vio ninguna expresión agresiva, sino que trataba de aclimatarse a la mentalidad y la costumbres de México.

 

“Tal vez sus respuestas era un poco tajantes, en su trato con los demás, pero no vemos que eso haya sido motivo para lo que le ocurrió, más bien, era sereno, accesible y transparente”.

 

Aseguró que “aun con esta tragedia”, pretenden continuar sus labores en México, “estamos, de alguna manera, acostumbrados a esto, nunca se ha hecho una denuncia, porque sabemos que las cosas no se van a arreglar, cuando un sacerdote fallece en tan trágicas circunstancias, no ordenamos una investigación.

 

“Pareciera una resignación pasiva, pero preferimos no involucrarnos en cuestiones legales, porque no da ningún resultado, además, es difícil que un misionero pida salir de una zona de conflicto, tal vez puede salir para arreglar asuntos personales, pero nosotros nos mantenemos serenos y tratamos de resistir hasta el final.

 

“Lamentamos mucho lo ocurrido, celebramos la Eucaristía, no sólo por nuestro hermano, sino por las víctimas de la violencia en nuestro país, que ha caído en esta ola de violencia tremenda, en donde los intereses personales a veces prevalecen por encima de los de la mayoría de la población.

 

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