La actuación de los gobiernos ante la epidemia

No está por demás intentar hacer un balance de las acciones de atención de los tres órdenes gobierno a la epidemia por Covid 19 y sus efectos económicos.

Sobre todo cuando las conferencias de prensa que todos los días ofrecen el gobernador del Estado Héctor Astudillo y el secretario de Salud Carlos de la Peña, se han convertido en un recuento rutinario de nuevos casos y decesos, pero no abordan aspectos sustanciales de la atención a la emergencia, como el número de empleos perdidos, de empresas cerradas; de los presupuestos destinados a la atención, por ejemplo.

Pero no podríamos ser injustos con los esfuerzos que se realizan para atender la epidemia con un éxito relativo hasta ahora, pero tampoco condescendientes con los errores que se han cometido.

Lo cierto es que no estábamos preparados para enfrentar una crisis de esta magnitud, ni como gobierno, ni como sociedad.

Y es que no existe una partida en el presupuesto para mitigar los efectos económicos de la recesión, a consecuencia de ello miles de familias atraviesan por una situación difícil, mitigada a través de acciones solidarias, pero que no se repitan en todas las regiones.

Los programas del gobierno federal atienden a grupos vulnerables, pero son insuficientes, porque excluyen a muchos.

Las medidas para reducir la movilidad en los municipios son dispares, en algunos se ha decretado toque de queda y desde Segob se hace el llamado a no vulnerar garantías constitucionales.

Los gobiernos municipales están bajo la lupa porque actúan en el límite de lo legal en el respeto a las garantías constitucionales.

Lo que sí es visible, es cómo son rebasados por la falta de disciplina de los ciudadanos, sobre todo del comercio establecido, por ejemplo la capital, donde apenas la autoridad les está notificando que no deben abrir, y muchos no hacen caso.       

Mientras la autoridad no se asuma como tal, las medidas de prevención no surtirán efecto.

No se puede hablar de justicia social cuando unos son beneficiados y otros no. Un planteamiento de la izquierda es que todos los derechos deben de ser para todos.

La epidemia ha puesto de manifiesto nuestras carencias en infraestructura de salud y educación, sobre todo en una etapa de transición inacabada, impulsada desde el gobierno federal.

Las pretendidas clases en línea colapsaron por la falta de conectividad en muchas regiones, la realidad se impone: somos un estado que no hemos arribado a la era digital.

Muestra de ello son las recurrentes protestas de los trabajadores de la salud, hacia las precarias condiciones en que trabajan y que los convierte en víctimas propicias.

Hoy somos testigos de casos extremos como el cierre del hospital de Adolfo Prieto en Taxco; así como el contagio de 56 trabajadores del sector salud, según denuncia su líder sindical.

Por cierto a quien poco hemos visto es al delegado del gobierno federal. Pablo Amílcar Sandoval. Y es que no tiene respuestas ante las contradictorias políticas del presidente López Obrador.

Estas experiencias nos deben servir para diseñar políticas públicas, destinar presupuestos, establecer protocolos para los tiempos que vienen, porque la epidemia por Covid-19 nos va a cambiar la vida en los meses y años futuros.