Fortalece Guerrero protección y bienestar animal
CHICAGO, Illinois., 20 de septiembre de 2025.- Los investigadores de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), Alejandro Díaz Garay e Irma Solano Díaz advirtieron que la política migratoria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha profundizado un escenario de incertidumbre para la comunidad mexicana en ese país y mantiene repercusiones directas en las familias de Guerrero.
Durante el 22 Encuentro Cultural de los Clubes Unidos Guerrerenses del Medio Oeste radicados en Estados Unidos, desarrollaron de manera conjunta la ponencia Política exterior de Donald Trump y sus repercusiones en la migración México-Estados Unidos.
Díaz Garay recordó que desde el inicio de su gobierno, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para catalogar a los grupos del crimen organizado mexicanos como terroristas y amenazó con intervenir militarmente en México.
Ante ello, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha reiterado que México no es colonia ni protectorado de ninguna nación y que habrá coordinación con Estados Unidos, pero sin permitir violaciones a la soberanía con la frase “colaboración sí, intervención no”.
El investigador subrayó que la mayoría de los migrantes son personas de trabajo, no delincuentes ni terroristas, que contribuyen al fortalecimiento de la economía estadunidense pero también transnacionales que enriquecen la diversidad cultura.
Reconoció la labor de los Clubes Guerrerenses Unidos del Medio Oeste, que desde hace más de dos décadas impulsan actividades comunitarias y mantienen vivas las raíces de sus pueblos de origen.
Recordó que la demografía de ese país depende cada vez más de las familias latinas y mexicanas que tienen más hijos que las familias anglosajonas y destacó que la mano de obra mexicana se concentra en la construcción, hotelería, esparcimiento y las manufacturas, sectores que sufrirían severos huecos en caso de una deportación masiva.
Remesas y dependencia económica
En su exposición resaltó la importancia de las remesas como uno de los principales vínculos entre México y Estados Unidos y compartió que de acuerdo con datos de 2024, 32.6 por ciento de los envíos de dinero a México provinieron de California; 14.4 de Texas; 3.9 de Georgia; 3.7 de Illinois; 3.6 de Florida; 2.9 de Nueva York; y 2.6 de Carolina del Norte.
Abundó que la población migrante mexicana en Estados Unidos en los últimos 30 años se estima en 40 millones, distribuidos en tres generaciones; la primera, con 12 millones 600 mil; la segunda, con 14 millones; y la tercera con 13 millones 900 mil, siendo las mujeres las de menor ingreso.
El investigador recordó que el Programa Bracero, vigente entre 1942 y 1964, contrató a cinco millones de trabajadores mexicanos y deportó a una cantidad similar, sólo en 1954 más de un millón de personas.
También advirtió sobre la intención de gravar con impuestos las remesas. “Esto es injusto porque ustedes pagan impuestos a nivel local, estatal y federal”, afirmó, al destacar que 99 por ciento de los envíos se hace de forma electrónica y se destina a salud, educación y alimentación, lo que disminuye los indicadores de pobreza.
En el caso de Guerrero, precisó que las principales regiones receptoras de remesas en 2022 fueron Acapulco con 11.9 por ciento del total; Teloloapan con cuatro; Metlatónoc 3.1; Chilpancingo con 2.8; y Coyuca de Catalán con2.7, lo que refleja el peso de la migración guerrerense en municipios específicos.
Separación familiar, la herida más profunda
La investigadora Irma Solano Díaz afirmó que las políticas impulsadas por Donald Trump no sólo han generado efectos económicos, sino que han dejado profundas huellas sociales y emocionales en las familias migrantes.
Explicó que en comunidades de la región Costa Chica como Tlacoachistlahuaca, se percibe con mayor claridad el impacto de las amenazas de deportación, ya que muchas familias que llevan apenas tres o cinco años en Estados Unidos, sin haber alcanzado las metas que se propusieron, piensan en regresar y en crear condiciones en México para enfrentar un eventual retorno.
En esas comunidades, dijo, se observa un aumento en la compra de terrenos y la construcción de viviendas, no siempre en las localidades rurales de origen, sino en ciudades más grandes como Ometepec, donde buscan mejores oportunidades y servicios.
Solano Díaz concluyó que los migrantes retornados enfrentan nuevos retos de integración y vulnerabilidad y agregó que es necesario que las autoridades desarrollen programas que respondan a estas poblaciones y apoyen a los retornados para que puedan vivir y tengan vínculos sanos y duraderos con sus comunidades.
Agregó que la vecindad geográfica con Estados Unidos parece haberse debilitado en los últimos años, mientras persiste la incertidumbre en millones de familias mexicanas.