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ACAPULCO, Gro., 8 de noviembre de 2026.- El profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Javier Reyes Martínez advirtió que las políticas públicas no son neutrales y pueden reproducir desigualdades mediante decisiones institucionales que excluyen las necesidades de algunos sectores de la población, por lo que planteó revisar sus enfoques desde la identificación de los problemas a la evaluación de sus resultados.
Durante la presentación del libro Desigualdades en perspectiva. Desafíos para las políticas públicas, llevada a cabo el viernes en el Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados Ignacio Manuel Altamirano (IIEPA-IMA) de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), el investigador llamó a ampliar la producción de bibliografía en español desde América Latina e incorporar enfoques interdisciplinarios al estudio de las desigualdades.
“Creemos que es importante tener una literatura de desigualdades en Latinoamérica, en español, no solamente desde el norte global, sino desde el sur global, apostar también a estas discusiones que son discusiones que a nosotros nos interesan y nos deberían de interesar”, expresó.
El coordinador de la obra publicada por El Colegio Mexiquense explicó que los estudios sobre desigualdad han estado dominados por las ciencias económicas, mediante investigaciones sobre ingreso y riqueza, y posteriormente por la sociología, con trabajos relacionados con pobreza y movilidad social.
Sin embargo, sostuvo que es necesario incorporar la administración pública para analizar cómo las decisiones gubernamentales pueden reducir las desigualdades o contribuir a mantenerlas.
“Las políticas públicas no actúan de forma neutral, las políticas públicas siempre tienen detrás ideologías, detrás tienen toma de decisiones. Y la pregunta es no solamente qué aborda una política pública y cómo se decide un problema público, sino además, y más importante, qué deja de lado ese problema público o qué no incluye el problema público”, señaló.
Reyes Martínez explicó que uno de los problemas está en la manera en que las instituciones identifican las necesidades de la población, porque pueden diseñar programas a partir de visiones que no corresponden con sus condiciones sociales, económicas y culturales.
Como ejemplo, calificó de fallida la política indigenista en México, debido a que las intervenciones gubernamentales no han logrado garantizar condiciones de bienestar ni detener la pérdida de lenguas indígenas.
“Más bien es que nosotros no hemos construido los contextos, los ecosistemas, las estructuras políticas, sociales, económicas, para que las comunidades indígenas sigan teniendo condiciones apropiadas, calidad de vida, bienestar y que las lenguas permanezcan ahí”, expresó.
El investigador planteó que las instituciones deben revisar la formulación, el diseño, la implementación y la evaluación de las políticas públicas para identificar los mecanismos que mantienen la exclusión y modificar las intervenciones que no responden a las necesidades de la población.
También cuestionó las políticas de cuidados, que calificó como fragmentadas e inconexas, así como las políticas culturales, por considerar que no atienden las necesidades culturales e identitarias de las comunidades.
“Ni hablemos de la política cultural, que es un tema que a mí me interesa mucho, que es también una política inconexa, fragmentada, inconsistente, que no atiende las necesidades culturales e identitarias de la población”, manifestó.
El académico explicó que el libro surgió de una red de investigadores que desde 2023 organiza seminarios sobre desigualdades y políticas públicas, con la participación de especialistas del CIDE, El Colegio Mexiquense, la Universidad de Chile y otras instituciones.
Informó que preparan un segundo volumen con investigaciones sobre territorio, agua, educación, género y migraciones, además de una tercera publicación para la que buscarán incorporar a investigadores de otras instituciones, incluida la Uagro.
Reyes Martínez sostuvo que uno de los propósitos de estos trabajos es cuestionar la idea de que la pobreza y la desigualdad son condiciones naturales o permanentes de las sociedades.
La presentación comenzó con la intervención de la coordinadora de Posgrado e Investigación del IIEPA-IMA, Mariela Cázares Núñez, quien destacó la pertinencia de la publicación para los estudiantes de la maestría en Administración Pública Municipal y del doctorado en Investigación en Ciencia Política, debido a las desigualdades que persisten en Guerrero.
Advirtió que las acciones gubernamentales suelen atender las consecuencias de las carencias sociales sin modificar las relaciones de poder, las barreras institucionales y los mecanismos de discriminación que las originan.
La académica consideró necesario desarrollar indicadores que permitan medir los avances en igualdad y equidad, así como construir políticas públicas que incorporen a las poblaciones históricamente excluidas de los espacios de decisión.
“El libro nos plantea una tarea política y ética, pasar de administrar las desigualdades a transformarlas y esa tarea exige conocimiento, voluntad institucional y políticas públicas capaces de colocar en el centro la justicia social, la dignidad y, por supuesto, el reconocimiento de la diversidad”, expresó.
En la segunda intervención, el profesor investigador del IIEPA-IMA, Silvestre Licea Dorantes destacó que la obra reúne nueve contribuciones distribuidas en cuatro ejes de análisis, resultado de los seminarios de la Red Internacional de Estudios sobre Desigualdades y Políticas Públicas desarrollados entre 2023 y 2024.
Reconoció el trabajo colectivo de los investigadores y señaló que el libro permite discutir diferentes dimensiones de la desigualdad, así como formular recomendaciones para su atención desde la administración pública.
Posteriormente, la doctora Rosa María Gómez Saavedra destacó la incorporación de la perspectiva de género y las políticas de cuidados para analizar las desigualdades que enfrentan las mujeres, particularmente por la distribución de las responsabilidades domésticas y familiares.
“Yo quiero reconocerles que haber incorporado el tema del género y la política de cuidados los pone en la vanguardia. ¿Por qué? Porque nosotros no podemos hablar de la desigualdad social sin hablar también de la desigualdad entre hombres y mujeres que persiste y que se mantiene, pese a las condiciones que hemos desarrollado para combatirla”, expresó.
La académica señaló que la división sexual del trabajo reproduce desigualdades económicas y sociales porque las mujeres continúan asumiendo de manera desproporcionada las tareas domésticas y de cuidados no remunerados.
“El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado recae siempre desproporcionadamente sobre las mujeres, este trabajo sostiene la reproducción social y la fuerza laboral diaria, construyendo un pilar invisible que subsidia al sistema económico formal”, sostuvo.
También destacó la pobreza de tiempo que enfrentan las mujeres debido a sus responsabilidades laborales, familiares y de cuidados, y consideró necesario que las políticas públicas incorporen la perspectiva de género tanto en el ámbito público como en el privado.
Recordó que la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, realizada en Beijing en 1995, constituye un referente para incorporar este enfoque en las decisiones gubernamentales.
En la última intervención de los comentaristas, el escritor y estudiante del doctorado en Investigación en Ciencia Política, Ricardo del Carmen señaló que las desigualdades también se reproducen mediante el lenguaje, la discriminación en las universidades, la representación de las mujeres en los medios de comunicación y las relaciones de poder.
“La desigualdad, como generalmente la escuchamos, no cabe en la cartera. Se reproduce en el lenguaje, en la escuela, en nuestros cuerpos racializados, en la imagen mediática de las mujeres candidatas, en el tiempo que no tenemos para nosotros mismos”, expresó.
Durante su participación retomó investigaciones incluidas en el libro sobre discriminación hacia estudiantes neurodivergentes, exclusión de pueblos indígenas, racismo y expresiones sexistas durante las campañas electorales.
También cuestionó las prácticas institucionales que impiden reconocer las diferencias entre los estudiantes y que pueden convertir los espacios universitarios en lugares de exclusión.
“La desigualdad, entonces, es multidimensional, relacional y simbólica, y las políticas públicas, lejos de ser neutrales, pueden actuar como mecanismos biopolíticos o necropolíticos. Pueden ser puentes o pueden ser muros”, afirmó.
