CIUDAD DE MÉXICO, 16 de julio de 2019.-  Al ser espacios intervenidos para atraer turismo, los llamados pueblos mágicos ya no se pueden considerar destinos tradicionales, afirmó Álvaro López, investigador del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM. 

El académico expone que, cuando la gente visita un pueblo mágico piensa que llega a un sitio de tradiciones, pero en realidad se trata de un espacio intervenido para atraer turismo.

Es decir, son una representación de lo que en nuestro imaginario consideramos que puede ser el turismo de “pueblo”.

Desde el punto de vista académico se le llama espacio disneyzado, por haber sido modificado para representar la imagen del pueblo típico mexicano, pero desde la perspectiva de los planeadores y gestores del turismo. 

A veces esta visión es generada a partir de referentes que se encuentran en fotografías, en el cine, o se conocen a través de relatos o escritos, precisó. 

En los últimos años los pueblos mágicos han tomado fuerza en organización turística. La mayoría de estas localidades se encuentran tierra adentro, aunque los hay en litorales como Loreto y Todos Santos, en Baja California Sur.

Cuando un sitio recibe este nombramiento, la Secretaría de Turismo otorga un reconocimiento que permite su difusión a nivel nacional e internacional, explicó. 

Sin embargo, señaló el especialista en geografía del turismo, “esta designación incide de manera determinante en la transformación del espacio local, sin que sus habitantes decidan ni se beneficien”.

Por lo general se remozan los centros históricos para ofrecer una imagen agradable a los visitantes, pero estos arreglos hacen que el espacio sea elitista, pues al ser intervenido crece el interés por comprar o rentar, lo que eleva el costo; entonces la población local suele vender para irse a lugares retirados, sin ser favorecidos con la derrama turística, expuso. 

Entra capital privado (regional, nacional, incluso extranjero), se empieza a crear una imagen y un pueblo diferente, al cual llegan a vivir personas retiradas, principalmente de Estados Unidos y Canadá, o mexicanos de clases media y alta, subrayó.

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