Acapulco puede perder al turismo nacional

 

El problema del hotel El Presidente y en general, de la vetusta hotelería de las zonas Dorada y Tradicional de Acapulco es tan complejo, que no se resuelve con una clausura en plena temporada.

No está mal la medida, pero es la inmediata y no la de fondo para que no vuelva a repetirse un bloqueo de turistas a la Costera, hecho por demás bochornoso para un destino turístico con fama internacional pero que sobrevive gracias a un turismo nacional, que no por doméstico deja de merecer calidad a cambio de su dinero.

Independientemente de las pláticas de conciliación entre turistas afectados y la administración del hotel El Presidente, las autoridades deberán tener una muy seria conversación con los propietarios, pues las condiciones en que opera el establecimiento de hospedaje hablan muy mal de la calidad en el servicio y afectan la imagen de Acapulco.

No es una generalidad pero se sabe que varios hoteles de las zonas tradicional y dorada del puerto están en un lamentable deterioro, y que el hotel emblema de esa situación es precisamente El Presidente al que ya en mayo de 2012 la Comisión Federal de Electricidad le había cortado la luz por un adeudo de un millón 900 mil pesos.

De entrada no es factible que dicho establecimiento siga operando de la manera en que lo hace, mediante, convenios de pago de servicios con la CFE y la CAPAMA, y con una falta de reinversión que degrada las condiciones en las que presta el servicio, porque ¿quién va a querer alojarse en un hotel en el que no hay luz ni agua, y en el que los propios turistas dicen haber visto cucarachas?

Aunque el Estado no tiene injerencia en la decisión de una empresa privada de continuar o no, sí se debe sugerir a los propietarios que si no pueden con el negocio, vean la manera de venderlo o liquidarlo para que los trabajadores no estén en la incertidumbre sobre su fuente de ingresos.

Se sabe que el hotel tampoco cuenta con el servicio de seguridad tan necesario en estos tiempos, ya que la compañía Jobamex le retiró el servicio la semana pasada por un adeudo que casi alcanzaba el medio millón de pesos y del cual aún se le adeuda una cantidad importante.  Y la misma historia con el resto de los proveedores.

Se impone también una reacción de la sección 113 de la CTM a cargo de Pablo Peláez Montero, porque la situación laboral en ese hotel ya no se puede sobrellevar prolongando la incertidumbre para los trabajadores y sus familias. El sindicato debe exigir responsabilidad a los patrones.

Pero en general, se debe pedir lo mismo a todos los propietarios de hoteles que han sido beneficiarios de créditos a fondo perdido o a tasas blandas para remodelar sus inmuebles y no lo han hecho.

En el pasado se sabía que con ese dinero estrenaban lujosos autos o se iban de viaje al extranjero.

La calidad en los servicios de hospedaje que oferta Acapulco en el mercado turístico, no puede seguir decayendo. Ya perdimos al turismo internacional hace varios años, ¿queremos perder también al nacional?

 

*Quebrada es una columna realizada con aportaciones de los reporteros de Quadratín, previamente verificadas.