El muro mental es el peor

Hay peores muros que el de Donald Trump. De hecho, el peor es el muro mental que algunas autoridades se ponen para actuar ante situaciones como la generada por el actual presidente estadounidense que tiene en riesgo de desintegración y pérdida de patrimonio a las familias de migrantes mexicanos, así como el flujo de remesas que mantienen vivas las economías de los municipios receptores.

No es de gratis que en las 11 acciones propuestas en diciembre del año pasado por la Secretaría de Relaciones Exteriores se destacara la importancia de las políticas locales en este tema.

En Acapulco, el principal expulsor de migrantes y receptor de remesas del estado, la Comisión de Atención y Participación Social del Migrante que preside el regidor Arturo López Sugía ha insistido en la necesidad de contar con políticas públicas encaminadas a ese sector.

Y no sólo eso, ha dotado al Ayuntamiento del andamiaje estructural necesario para ello, sin embargo, las propuestas aprobadas por el pleno de Cabildo por unanimidad, duermen el sueño de los justos en el seno de una administración municipal inoperante que pudiera estar aprovechando esos instrumentos y colocarse a la vanguardia de los municipios del país.

Por ejemplo, el año pasado a dicho regidor se le aprobó un acuerdo en el que pedía activar el Consejo Consultivo del Migrante previsto en los ordenamientos municipales, e incluso se le autorizó también el debido reglamento para la operación de ese órgano de consulta en el que deben participar expertos en el tema.

De igual manera se le aprobó la realización de un estudio geoconómico previsto tanto en la Ley Orgánica del Municipio Libre como en el Bando de Policía y Gobierno, ambas acciones necesarias para el diseño de una política de atención a los migrantes.

Es la fecha en que el Consejo, que debe presidir el alcalde Evodio Velázquez Aguirre, no se ha integrado, ni el estudio se ha encargado siquiera, y para colmo, no se sabe en qué se gastó un millón de pesos presupuestado para atender a los migrantes, tema al que en el informe de gobierno el presidente no le dedica una sola línea.

La anticipación con que el Cabildo aprobó estas propuestas ponía a Evodio Velázquez en una ventaja que no supo aprovechar, por una sencilla razón: fueron realizadas por el único edil que ha sido crítico hacia su gobierno.

El muro mental no lo dejó ver que él como ejecutor de los acuerdos de Cabildo es quien encabeza las acciones que por lo tanto, al concretarse, serían de su gobierno y no solamente del regidor que las propuso, con lo cual mandaría además un mensaje político de apertura y colaboración, ya que gobierna para todos los ciudadanos y no exclusivamente para su partido o para quienes le digan solamente lo que desea escuchar. Debe ser pragmático.

En síntesis, con el Consejo y el estudio Evodio tendría claro el panorama ante esta situación, y de paso sería el único alcalde del país en tener un rumbo definido respecto al tema de los migrantes.

Está visto: quien es mal futbolista ni aunque le pongan el balón detrás del portero mete gol.