ACAPULCO, Gro., 19 de abril de 2019.- Como es costumbre desde hace por lo menos tres años, se llevó a cabo la representación del Viacrucis en el Zócalo del puerto, entre los puestos del tianguis y vendedores ambulantes.

La representación inició después de las 11 de la mañana y estuvo encabezada por el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, quien guio a los dos contingentes de católicos, uno de mujeres y otros de hombres, en un recorrido que salió de la catedral de Nuestra Señora de la Soledad y avanzó por la plazoleta hasta regresar a la iglesia, donde se recreó el encuentro entre María y Jesús.

Durante el trayecto, los fieles mostraron su inconformidad debido a que los puestos, cables y cuerdas les impedían el paso, por lo que los organizadores consiguieras palos para poder levantarlos y así abrirse camino.

En su discurso, durante el encuentro entre Jesús y María, el arzobispo dijo que este Viernes Santo la Virgen recoge las lágrimas de las madres que han perdido a sus hijos por la delincuencia y por las drogas, así como las de aquellas que sufren porque sus descendientes trabajan para el crimen organizado.

“Las lágrimas que tantas madres derraman por la extorsión que roba a la familia el alimento de los hijos, la Virgen María recoge las lágrimas que en la noche, muy en la soledad, las madres derraman porque su hijo que saben, anda en la maña, son lágrimas muy amargas”, indicó.