CHILPANCINGO, Gro., 1 de noviembre de 2016.- Los panteones de la capital de Guerrero recibieron a decenas de familias nativas de este lugar que acudieron a colocar ofrendas para rememorar a los niños difuntos.

En el Panteón Central de esta ciudad, cuya fecha es imprecisa de cuándo comenzó a recibir difuntos, se estima que existen más de 10 mil tumbas, una de las más antiguas data del año 1867, según el administrador, Gilberto García Gaspar. Asimismo indicó que se espera a cerca de 30 mil visitantes, entre este día y mañana miércoles 2 de noviembre.

El otro panteón, ubicado en la colonia Lázaro Cárdenas, al norte de esta ciudad, se estima que empezó a funcionar en 1999, pero en ese cementerio se desconoce el número exacto de tumbas que tiene, sin embargo se estiman entre cinco y seis mil, porque durante un cambio de administración varios documentos se perdieron.

Este martes, en ambos panteones de Chilpancingo, el ambiente fue de tristeza y melancolía, familias enteras acompañadas de amigos visitaron a sus niños difuntos.

A pesar de la concurrencia de familias, para Gilberto García, el administrador del Panteón Central, “este año hubo poca gente”. Y se observaron tumbas abandonadas, otro muy limpias y arregladas con flores y velas, incluso otras adornadas con juguetes.

Los puestos de venta de paletas, velas, flores, dulces, aguas y refrescos también tuvieron lugar dentro de los dos panteones, algunos ocasionaron un obstáculo para el paso de la gente, pese al dispositivo de Tránsito y Policía Municipal que el Ayuntamiento destinó para estos días de ofrendas.

Ambos panteones de Chilpancingo, tienen algo en común: los dos se encuentran a su máxima capacidad, según las administraciones de estos cementerios “se carece de lotes en venta para tumbas, todos están ocupados, o ya fueron comprados desde hace años”.