ACAPULCO, Gro., 13 de octubre de 2019.- La presidenta municipal Adela Román Ocampo se deslindó de la crisis por la falta de agua en casi toda la zona suburbana, así como de transporte público en la zona poniente, y repartió culpas a los gobiernos anteriores, a la federación y al estado.

Ante los reclamos de usuarios afectados por el paro de camiones urbanos, urvans y taxis, la alcaldesa reconoció que ella anda en camioneta porque “sería muy triste que anduviera a pie la presidenta municipal de Acapulco”.

De la falta de agua, pidió a los reporteros que el tema lo trataran con el director de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA).

La alcaldesa también dejó la crisis en manos de la federación e informó que ya pidió “a funcionarios federales sobre todo de Conagua, que fueran nuestros portavoces y llevarán nuestras inquietudes a la doctora Blanca Jiménez”, directora del organismo.

Luego le echó la responsabilidad al estado al señalar: “Yo espero que haya la sensibilidad de parte del gobernador (Héctor Astudillo Flores) para, dentro de esos fondos nacionales que llegan para Guerrero, Acapulco sea de los beneficiados”.

Ya encarrerada, Adela Román insistió en que el colapso del sistema de agua de la ciudad no es por una lluvia o por una tormenta, sino por un “abandono total de años”, en referencia a las administraciones anteriores.

En relación a la inseguridad y al paro de transportistas de la zona poniente el sábado, también se deslindó y dijo que al municipio no te toca otorgar las concesiones del transporte público, ni tampoco investigar la violencia contra ese sector.

Fustigó que si ella fuera gobernadora cancelaría las concesiones a quienes amenazaran con realizar paros en el transporte público, en alusión a la medida con la cual amenazó a los transportistas el gobernador Rubén Figueroa Alcocer, en la década de 1990 del siglo pasado.

También en este caso insistió en que como presidenta municipal no tiene “la potestad y ni la responsabilidad de la investigación de los delitos”, pues le toca a la Fiscalía General del Estado.

La alcaldesa lo atribuyó todo a que quieren desestabilizar al municipio y que es parte de “un golpe de Estado suave que se está dando en muchos lugares del país para desestabilizar al gobierno de (Andrés Manuel) López Obrador”.

Celebró que al presidente de la república se le pidan exámenes de salud mental, porque dijo que “solamente un hombre loco y lleno de sueños” podía acabar con tantos vicios como el huachicoleo.