El Peje-presidente y los medios

Por lo escuchado en la Mañanera del 22 de julio, el presidente Andrés Manuel López Obrador desconoce o no recuerda lo realmente sucedido en décadas en medios de comunicación impresos y menos aún, entre periodistas que hemos sido sus convencidos seguidores por años y lo hemos pagado caro.  

Un recordatorio de “quién es quién” no le vendría mal. En una de sus últimas pláticas matinales dijo estar preocupado por José Gutiérrez Vivó y querer justicia para él. Hace bien porque es uno de los merecedores de una reparación de canalladas anteriores. Atestiguo lo acontecido ya que en el momento de la destrucción del verdadero emporio de comunicación que erigió, yo era editorialista en su Diario Monitor y siempre fue justo y limpio con sus congéneres. Sólo que esa justicia para él es hoy difícil de lograr. Involucraría entre otros a la secretaria de Gobernación actual amén de otros.

¿POR QUÉ DESTRUYERON A PEPE?  

Breve análisis: Los Aguirre de Radio Centro compraron la estación que se conocía como Radio Red y los nuevos dueños de la concesión radiofónica no cumplieron con compromisos previos ni posteriores con Gutiérrez Vivó. Al final no quisieron pagar lo que había aportado él antes y que ordenaba pagar una corte internacional.  

Para ahorrarse muchos millones, los nuevos acudieron a nuestra “Suprema Corte”, que hizo una más de las suyas (otra fue negarse a atraer el caso de los niños quemados en la guardería ABC porque estaba metido ahí el clan Gómez del Campo, léase familia de Margarita ABC de Calderón). Los Aguirre tenían ahí una amiga ministra que por ley se abstuvo de intervenir… oficialmente, Olga Sánchez Cordero. Hoy en cambio ha llevado a esa estación radiofónica a “rescatar y salvar” a gente del nuevo gobierno que fue “despedida” de sus fuentes de trabajo, pero ¿cómo va a llevar ahí al propio Gutiérrez Vivó que es precisamente víctima de la misma? Ahí “salvaron” a Carmen Aristegui, que se fue por cierto de MVS de los Vargas cuando tenía un lío con Peña Nieto… etcétera, estación a la que en la que también estuvo (bien tratado al parecer) el propio Gutiérrez Vivó. Complicado relajo. ¿Qué ya se les olvidó? Diría el propio AMLO. Pero no es Olga la principal en el caso. Fue otra…  

…MUJERCITA “TODOPODEROSA”

La mera-mera del terrible problema de Gutiérrez Vivó fue Marta Sahagún de Fox. Lo detestaba por haberle abierto su micrófono al entonces Jefe de Gobierno del D.F., AMLO. Cual chiva en cristalería hizo daño a muchas personas (hablo por experiencia propia, insisto, pues a mí me sacó de Grijalbo con 12 libros editados) y no quería obstáculo alguno para ser la Evita Perón mexicana. Ni Random House se atrevió de momento a detener a esa malévola fifí.  

Hoy para hacer justicia a esos muchos por ella dañados, lo más deseable sería meter al bote a los Fox: a ella por asalto al poder y usurpación descarada de funciones presidenciales del 2000 al 2006, a él, mandilón y chachalaca, por haberle REGALADO EL PAÍS y por complicidad en infinidad de robos. Pero va a estar duro porque Marta tiene un dineral con uno al que hizo en cambio hiper rico, Oliverio Vázquez Raña, su socio en todo lo imaginable, hospitales, hoteles, medios de comunicación, canal de TV, sin olvidar el periodicote EXCÉLSIOR. 

Años después del infamante despido que me aplicó en ese diario en 1991 el honesto Raúl Salinas de Gortari, con un tal Barrenechea, por mostrar su ambición en el Hipódromo de las Américas, volví a Excélsior a partir del 2000 cuando la Cooperativa se deshizo del director Regino Díaz Redondo y me invitó a volver al diario por conducto de mi amiga Bambi. Estuve tres años más, pero al cambiar de director otra vez en 2004, pensé “mejor me voy antes de más líos”, aunque José Manuel Nava, quería retenerme. Según información innegable, él trató de salvar al Periódico de la Vida Nacional y no pudo: lo asesinaron de horrible forma a los ocho días de haber publicado su libro El Asalto Final. 
 

En la página 102 cuenta que compraron el diario por 536 millones de pesos cuando valía mucho más con todo y edificio en la avenida Reforma, y dice: “milagrosamente la Secretaría de Hacienda condonó el adeudo de 3 mil millones de pesos de impuestos atrasados y el IMSS levantó los embargo: Vázquez Raña decidió en ese momento ir adelante con la operación. Se acercaba ya peligrosamente la temporada de elecciones y tanto él como sus amigos Vicente y Marta necesitarían blindaje para la retirada. ¿Cómo explicaría él mismo los enormes negocios realizados al amparo de Fox? Sí, la compra de Excélsior era una maniobra indispensable y de paso junto al Grupo Imagen, proteger también a sus amigos que pronto podrían ser blanco de una de las persecuciones más duras de los tiempos modernos de México””. 

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