
Museo Naval de Acapulco, 25 años de identidad cultural e histórica
CHILPANCINGO, Gro., 1 de noviembre de 2017.- Con canciones para el ser querido que ya no está, su platillo favorito y la queja de cada año de los precios elevados de comerciantes de flores, unos 20 mil capitalinos acudirán a los panteones de la ciudad a visitar a sus difuntos este primero y dos de noviembre.
En el panteón Central, donde al ingresar se lee “Descubre nuestra angustia la paz de nuestros muertos, aquí donde se terminan las ambiciones humanas”, se pudo observar a niños, unos 50 de acuerdo con fuentes municipales, que en estos días sin clases se ofrecen para acarrear agua o llevar flores a cada una de las tumbas a cambio de unos pesos.
Como cada año, en esta temporada las flores suben de precio. Hay cadenas de cempasúchil hasta en 30 pesos y arreglos que oscilan entre los 50 y 80 pesos. En los pasillos, los músicos que se alquilan toca los clásicos como Amor eterno, Cielito lindo, Señora, señora, y otras melodías que se escuchan entre las tumbas.
El contraste del colorido que año con año se puede apreciar en todo su esplendor con los adornos de flores y papel picado, es que hay aproximadamente 500 tumbas abandonadas, de las más de 7 mil que alberga el panteón.
A esos difuntos nadie les reza ni les pone flores, sus tumbas están descuidadas, solas y sin música, y corren riesgo de que el terreno sea revendido por la administración del cementerio.