ACAPULCO, Gro., 8 de enero de 2019.- El presidente de la Asociación de Joyeros y Plateros del Estado de Guerrero, Arturo Flores Mercado, indicó que este sector está “tronado, quebrado y en crisis”.

En conferencia dijo que además de que la gente ya no quiere comprar joyería, el principal enemigo del sector son las casas de empeño, pues además de que no compran ni venden las piezas al precio que debe ser, ahí va a parar todo el oro que es robado a los joyeros.

Aseguró que diversas casas de empeño operan fraudulentamente porque los evaluadores no están certificados, no explican si el oro es bajo, medio o alto, y no tienen las básculas a la vista.

Por lo anterior urgió a los diputados locales, federales y al gobierno del estado, que regulen las casas de empeño, así como los negocios de compra y venta de oro, porque son los únicos que siguen abriendo más sucursales, mientras las joyerías cada vez cierran más establecimientos.

“Hoy en día tenemos en Acapulco alrededor de 300 (casas de empeño), los negocios de compro oro igual, ¿dónde está la Fiscalía que debe de checar que las piezas robadas no vayan a parar ahí?”, cuestionó.

Sobre cuántas joyerías hay en Acapulco, Arturo Flores informó que quedan entre 22 y 25 negocios, de los 170 que trabajaban en todo el puerto, mientras que a nivel estatal sobreviven 145 de las más de 580 que existieron.

Precisó que la mayoría de las joyerías que continúan en operación sólo venden artículos de bisutería, acero inoxidable, chapa y oro laminado, además de que no distribuyen piezas que rebasen los cinco granos de oro; a nivel estatal, dijo que antes en Iguala se vendía oro por mayoreo y kilos, pero ya no.