CIUDAD DE MÉXICO, 13 de octubre de 2018.- A la fresca y lluviosa noche de Ciudad de México llegó el calor del Caribe, al que chilangos, provincianos y visitantes de otras latitudes abrieron los brazos y se entregaron sin miramientos.

Shakira transportó el Estadio Azteca a Barranquilla, Colombia, desde que puso los pies en el escenario, movió sus caderas y emuló el Sol con su rubia cabellera.

Un opening luminoso y al ritmo de Estoy aquí detonó la algarabía en el recinto, en punto de las 21:30 horas, con retraso de una hora por la lluvia intensa que inició desde las 19 y no paró durante gran parte del concierto.

Shakira complació a todos: tanto a los que la siguen desde los años 90, con canciones éxito como Si te vas, y a los fanáticos más recientes al ritmo de Loba o Perro Fiel, por lo que sus caderas al ritmo del reggaetón no faltaron.

Las más de 70 mil personas que asistieron a ver a la barranquillera cantaron al unísono Inevitable y Antología, los dos temas que parece paralizaron el tiempo por unos minutos.

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