Insiste Morena en que resolverá diferencias con PT: coalición da para más
ACAPULCO, Gro., 23 de febrero de 2026.- El exvocero presidencial Rubén Aguilar Valenzuela cuestionó el discurso oficial en materia de seguridad, el desempeño económico y la política exterior de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo a quien consideró que “miente con enorme facilidad” porque las conferencias matutinas son una estructura permanente de desinformación replicadas por medios de comunicación que no cuestionan.
Entrevistado este lunes en el puerto, luego de haber presentado el pasado viernes el libro del periodista Ricardo Castillo Díaz, Así funciona la comunicación gubernamental, el académico, analista político, consultor y autor de libros sobre seguridad, afirmó que un funcionario público no tiene derecho a mentir.
“La presidenta miente con enorme facilidad, y eso me parece grave en términos éticos. El que miente no es ético, y si mientes para manipular, además es perverso”, expresó Aguilar Valenzuela.
En el contexto del dispositivo en el que fue abatido Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias El Mencho, presunto líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Aguilar Valenzuela reconoció la acción del Ejército y dijo que el hecho representa simbólicamente un distanciamiento de la estrategia del gobierno federal anterior.
“Simbólicamente sí hay un distanciamiento, en los hechos, no en el discurso, respecto a la estrategia de abrazos, no balazos’”, indicó.
No obstante, planteó reservas sobre lo que ocurrirá tras el descabezamiento del grupo criminal.
Expuso tres escenarios posibles para el CJNG: que la sucesión interna ya esté resuelta; que los líderes regionales alcancen un acuerdo para mantener la estructura; o que se desate una disputa violenta por el control de las plazas.
Sobre esto último advirtió que implicaría un incremento en los niveles de violencia.
Añadió que el 22 de febrero podría convertirse en un parteaguas del sexenio si la estrategia se amplía para ir contra otros líderes criminales y recuperar territorios donde, afirmó, el Estado no ejerce plenamente su autoridad.
Estimó que alrededor del 30 por ciento del territorio nacional está bajo control de grupos delictivos, que influyen en la designación de autoridades locales y en actividades económicas específicas que las encarecen.
Sobre el intercambio de información entre los gobiernos de México y Estados Unidos, dijo que la colaboración es histórica y permanente.
Consideró relevante que en este caso la información de inteligencia haya sido compartida con el Ejército y no con la Marina, lo que a su juicio podría implicar un cambio en la relación de confianza bilateral.
En materia económica sostuvo que el crimen organizado es un actor determinante.
“No sólo mediante la extorsión o el cobro de derecho de piso, sino también mediante cuotas por kilo de limón, aguacate o minerales. Esto encarece la producción, impacta la inflación y altera la dinámica económica nacional”, indicó.
Cuestionó también la política exterior mexicana porque aseguró, México ha perdido protagonismo dado que la presidenta Sheinbaum no asiste a foros internacionales y el país no tiene presencia activa.
En cuanto al discurso oficial sobre reducción de la violencia afirmó que los datos deben contrastarse.
“Un medio de comunicación puede publicar lo dicho por una autoridad, pero aclarar que no ha podido comprobarlo. No se puede reproducir sin contrastar”, dijo.
Agregó que en la actualidad los medios de comunicación tradicionales y alternativos o emergentes se enfrentan al reto de no convertirse en vehículo de propaganda.
Vincular pobreza con delincuencia es falso y estigmatizante
Rubén Aguilar Valenzuela rechazó el planteamiento reiterado desde el gobierno federal sobre atender las causas de la violencia mediante programas sociales dirigidos a jóvenes, porque consideró que ese enfoque criminaliza a las personas en situación de pobreza.
El exvocero presidencial fue cuestionado sobre lo expresado en la conferencia matutina de este lunes, donde las autoridades insistieron en que el reparto de dinero de los programas sociales a jóvenes ha dificultado el reclutamiento del crimen organizado.
En respuesta, Aguilar sostuvo que no comparte esa visión porque es criminalizar a los pobres.
Añadió que los estudios de caso muestran que quienes se integran a organizaciones delictivas no provienen necesariamente de los sectores más marginados, sino de clases medias bajas.
Indicó que en entidades con mayores niveles de ingreso y desarrollo también se registra alta presencia del crimen organizado, por lo cual no puede atribuirse el fenómeno únicamente a la pobreza o a la falta de oportunidades.
Sostuvo que el discurso de vincular marginación con delincuencia simplifica un problema estructural y desvía la discusión de otros factores como la ambición de poder, el dinero fácil y la debilidad institucional.