Destacan avance de obra de centro comunitario en Iguala
ACAPULCO, Gro., 6 de octubre de 2026.- Las académicas Yohabany Dixyn Chimal Alvarado y Maritza Alcaraz Ramírez coincidieron en que la mayor participación electoral de las mujeres y las reformas de paridad no han eliminado los obstáculos para acceder a cargos públicos, ejercer el poder con autonomía ni colocar sus agendas en la toma de decisiones.
Durante la mesa Del voto al poder: la evolución de la participación política de las mujeres en México, con la que inició actividades la Red de Estudios de Derechos y Vulnerabilidades en la biblioteca número 22 Dr. Alfonso G. Alarcón, la abogada Yohabany Dixyn Chimal Alvarado señaló que en las elecciones de 2024 la participación de las mujeres en México fue de 64.3 por ciento, frente a 54.8 por ciento de los hombres.
Especificó que en Guerrero, la participación femenina fue de 61.3 por ciento y la masculina de 51.6 por ciento, mientras que sólo 24.1 por ciento de las presidencias municipales están encabezadas por mujeres.
“Es decir, el piso todavía no está parejo para nosotras las mujeres”, sostuvo.
Y señaló que persisten barreras para acceder a la representación popular y alcanzar una igualdad sustantiva.
Chimal Alvarado recordó que los derechos políticos de las mujeres avanzaron de manera gradual desde el reconocimiento del voto municipal en 1947, la reforma constitucional de 1953 y el primer sufragio femenino en elecciones federales en 1955, hasta las reformas de paridad de 2014 y 2019.
Asimismo la politóloga Maritza Alcaraz Ramírez advirtió que la representación derivada de la paridad no implica necesariamente el ejercicio efectivo del poder y explicó que las desigualdades se profundizan para mujeres indígenas y afrodescendientes por factores de género, pertenencia étnica, condición económica, lengua y territorio.
Alcaraz Ramírez explicó que la interseccionalidad permite observar cómo una mujer puede enfrentar al mismo tiempo distintas condiciones de desigualdad por género, pertenencia étnica, condición económica, lengua o territorio, lo que coloca mayores obstáculos para indígenas y afrodescendientes.
Como ejemplo, abundó que en algunas comunidades las elecciones se organizan por bloques y basta con convencer al líder que orienta el voto de un grupo, por lo que las mujeres pueden acudir a las urnas sin que necesariamente ejerzan de manera autónoma y plena su decisión.
“Realmente no se está ejerciendo la autonomía en el voto”, advirtió.
En la mesa también participaron Karla Paulina Vázquez Navarrete y Carmen Inés Vega González, y moderó Dania Lizeth Mendoza Olivera.
Al concluir el panel, Alcaraz Ramírez informó que la actividad fue el primer ejercicio formal de la Red de Estudios de Derechos y Vulnerabilidades, que busca impulsar publicaciones, seminarios, encuentros académicos y vínculos con universidades del país y de América Latina.
Añadió que la red también pretende abrir espacios de diálogo para jóvenes y mujeres, así como desarrollar actividades que puedan vincular el trabajo académico con la comunidad.