CIUDAD DE MÉXICO, 22 de noviembre de 2020.- Se dice que la música es alimento que nutre al alma; eriza la piel, provoca alegría, llanto, nostalgia, euforia. Las notas de una canción hacen que todos los sentidos se activen.

Atrás de todo ello están quienes ejecutan o componen las melodías. Mujeres y hombres que, de manera profesional o por afición, se dedican a esta actividad.

Actualmente buscan alternativas para sobrevivir y mantenerse vigentes en el gusto de su público, a través de los medios electrónicos y las diferentes tecnologías digitales, a la distancia, pero con la fortaleza para superar los retos, señala la Gaceta de la UNAM en el marco del Día del Músico.

Aun cuando la pandemia y sus consecuencias limitaron las ejecuciones presenciales de música, esta manifestación artística está presente de una manera preponderante durante estos meses como una forma de afrontar el confinamiento y conectarse con otras personas, dijo José Wolffer, pianista y director general de Música de la Máxima Casa de Estudios del País.

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