Presión federal sobre gobiernos estatales

La austeridad tiene muchos fines y tiempos.

Los fines los conocemos.

Larga fue la campaña de Andrés Manuel López Obrador contra de los gobiernos anteriores, su estructura, su funcionamiento, su corrupción, su costo.

Hoy todos ellos, el federal, los estatales y los municipales, sienten la presión central a través de la reducción y sobre todo la supervisión de las participaciones.

Eso los obliga a cambiar en muchos sentidos.

El primero es revisar -siempre a la baja, sobra decirlo- sus programas, sus inversiones porque ya no hay recursos fáciles, con la holgura recibida de 2000 a la fecha.

Tres sexenios los de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña- cuando las entidades federativas fueron favorecidas con incrementos año con año.

Es imposible olvidar los ingresos petroleros extraordinarios recibidos por el país con los panistas, Fox y parte de Calderón, pues favorecieron esas alzas en las entregas.

Pero hubo una característica clave en las tres administraciones: axitud en la vigilancia en el uso y la medición de resultados de los dineros federales entregados.

Por algo el país lamenta gobernadores como Guillermo Padrés, Roberto Borge, Javier Duarte, César Duarte y otros todavía con cuentas por aclarar.

NUEVO OBJETIVO: LAS NÓMINAS

Hoy los gobernadores están preocupados.

Sobre todos los de oposición al partido gobernante.

Panistas, priístas y perredistas sienten presiones de distinta forma y no pueden eludirlas porque ahí tienen como centinelas a los llamados superdelegados.

So pretexto del inicio de administración, argumento del equipo de Carlos Urzúa, no les llega el dinero con la puntual calendarización del pasado.

Eso les retrasa la cobertura de facturas pendientes, inicio de obras, cancelación de proyectos y mayor sumisión ante las autoridades hacendarias.

Todos los gobernadores han debido hacer ajustes severos porque pocas veces verán los miles y miles de millones anunciados en sus giras por Andrés Manuel López Obrador.

Con un agravante: cuando reclaman las restricciones, les piden reducir su nómina para empatar las políticas federales con las estatales.

Es decir, los orillan a despedir gente.

Pronto habrá más desempleados y no por cientos o miles.

ANÓMALA HUELGA EN CHAPINGO

1.- La Universidad Autónoma de Chapingo (UACH) vive una situación anómala.

Va a elecciones de rector cuando la comunidad no podrá votar en abril porque los once mil alumnos se encuentran sin clases a causa de una huelga recién estallada.

Ni siquiera pudieron inscribirse aspirantes de prestigio académico.

El extraño movimiento tiene la pretensión de poner esa institución en manos de Antorcha Campesina, la cual reclama una “deuda histórica” de la UACH.

¿Podrían decir algo Manuel García Reyes y Santos Martínez Tenorio, respectivamente encargado de patronato universitario y hombre ligado a aquella organización?

Y 2.- acaso por vivir su peor derrota el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no puede vivir ya del dedazo, como lo identifica su historia.

Todavía en espera de la convocatoria, ls encuentras ponen al frente al campechano Alejandro Moreno Alito con 38 por ciento de preferencias de los militantes.

Lejos, con 20 puntos está como segunda Ivonne Ortega.