• La ley de amnistía no tiene consenso y la oposición carece de fuerza
  • Perdón para delincuentes comunes, pero simpatizantes del régimen
  • Los policías federales se reorganizan para profundizar sus protestas

Sabían que venía.

La esperaban.

Pero la iniciativa de Ley de Amnistía del gobierno no tiene el consenso general de las fuerzas políticas de oposición representadas en el Congreso de la Unión por muchas razones.

La primera: no hay un objetivo de conciliación nacional, como fue la de José López Portillo a fines de los setentas cuando se buscaba dejar atrás las persecuciones políticas.

La segunda y más importante: tiene objetivos clientelares, forma eufemística de llamarle proselitista, por encima de destinatarios para saldar aspectos de justicia mal aplicada en el pasado.

La tercera: a su beneficio se incorpora a delincuentes ordinarios y corrientes –del fuero común, le llamaban en el pasado- y eso permitiría la liberación de reos muy peligrosos para la sociedad.

El debate se da al interior del Congreso de la Unión entre las distintas fracciones, pero otra vez volvemos a las reglas de la aritmética: la mayoría la tiene el gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) con sus aliados.

Es decir, poco harán quienes claman por la aplicación de la ley y por la justicia.

EL PERDÓN A LOS ALIADOS

La amnistía es el segundo de los grandes temas del Poder Legislativo para el actual período ordinario.

En primer lugar están las leyes secundarias de la (contra) reforma educativa, donde la Coordinadora nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es mano por encima del Congreso de la Unión.

Ellos son aliados electorales del régimen y con ese derecho disponen de pasaporte en Palacio Nacional, gruesa bancada en San Lázaro (más de 40 diputados federales), voz en la tribuna y tolerancia en los exteriores de la Cámara de Diputados.

Esta semana debe ser definitiva para saber si la Coordinadora impone no nada más leyes, sino también los sus texto alternativos y los paradigmas de protesta como conducta nacional, insubordinación y y otros elementos de rebelión.

Ante la mayoría dominante de Morena tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República, solamente les queda el derecho a la expresión y a la protesta a los opositores.

Es decir, los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC) tendrán el grito desde la tribuna.

Pero la amnistía será para adeptos del régimen actual.

NO CEDEN LOS FEDERALES

1.- El viernes pasado advertíamos sobre los grandes déficit con los cuales pretende iniciar su operación la Guardia Nacional (GN).

Justo ese día se dio el gran movimiento que obstaculizó la operación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

Tenemos malos augurios para quienes esperan la paz: los agentes olvidados, ninguneados, desatendidos, no se dan por resignados y preparan más movilizaciones.

Salvo, claro, si hay respuestas favorables de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Alfonso Durazo, pararrayos de restricciones y herencias malditas.

Y 2.- curiosidad de la política: el alcalde de Ciudad Juárez, Armando Cabada, ha recibido reconocimientos en Estados Unidos y México.

Uno de los recientes y más importantes es el de Buen Vecino de la Cámara de Comercio Estados Unidos-México.

A él le siguió una distinción por atender a los migrantes… y Ciudad Juárez es uno de los lugares a donde más llegan de México, Centroamérica, Asía y hasta Africa.