Picotean a los clientes del Palenque de la Feria de Querétaro
ACAPULCO, Gro., 14 de noviembre de 2025.- La Conferencia del Episcopado Mexicano acusó que la violencia que se vive en México se ha vuelto cotidiana, por lo que urgió a la unidad.
Como parte de su 119 Asamblea Plenaria, indicó que los obispos del país consideraron que el país vive dolorosas realidades.
“No puede haber paz auténtica en el mundo si no hay comunión en la Iglesia. Y no puede haber verdadera comunión eclesial si la Iglesia permanece indiferente ante los clamores de un mundo herido por la violencia y la injusticia”, señala en un comunicado.
Añadió que los obispos, como representantes de la Iglesia, no pueden ser indiferentes ante el sufrimiento del pueblo y no pueden permanecer neutrales cuando está en juego la dignidad de las personas.
Señaló que hay discursos públicos que construyen una narrativa que no corresponde al día a día de millones de mexicanos, en el que dicen que la violencia ha disminuido, pero muchas familias experimentan otras realidades por haber perdido a sus seres queridos o vivir con miedo.
Añadió que también se habla del combate a la corrupción, pero ante casos graves y escandalosos prevalece la impunidad.
Cuestionó el respeto a las libertades, ya que quienes expresan opiniones críticas son descalificados y señalados, además de que a pesar de que México se presume como el país más democrático del mundo, se han comprometido a los organismos e instituciones que garantizaban una auténtica participación ciudadana para concentrar el poder arbitrariamente.
“Vivimos tiempos difíciles, la violencia se ha vuelto cotidiana. Ese cáncer del crimen organizado que padecemos desde hace años ha extendido sus tentáculos a muchos rincones del país. Ninguno de los dirigentes que gobierna este país ha logrado erradicar este mal”, sentenciaron.
Recriminó que muchas regiones del país viven bajo el dominio de los violentos, en referencia al crimen organizado, con lo que siguen los asesinatos y las desapariciones.
Además de que la delincuencia organizada sigue forzando el desplazamiento de familias enteras y que las extorsiones ya son sistémicas para empresarios, agricultores, transportistas y familias humildes.
Recriminó que la violencia ya alcanzó a la Iglesia, con crímenes hacia sacerdotes, religiosas y agentes de pastoral.
“Porque amamos a este pueblo del que somos parte. Porque amamos a esta que es nuestra nación. Y precisamente por ese amor no podemos callar ante lo que está mal”, finalizaron los obispos.