ACAPULCO, Gro., 30 de marzo de 2016.- “¿Qué obtiene a cambio de estos regalos?”, pregunta el fiscal al canadiense Walter Zuk. “Ellas llegan y se sientan en las rodillas como si yo fuera su papá adoptivo. El papá y la mamá están felices cuando ven que yo les regalo cosas. Porque son pobres”, responde.
En la ventanilla del Juzgado Quinto Penal el canadiense Walter Zuk se dice inocente de los cargos de abuso sexual y corrupción de personas menores que se le imputan, luego que fue videograbado por un ciudadano cuando daba besos en la boca a dos niñas de entre tres y cuatro años de edad.
El canadiense que fue detenido por la Gendarmería en la Costera el pasado domingo 27 de marzo e internado en el penal de Acapulco la noche del lunes 28, es interrogado en presencia de un defensor de oficio en la ventanilla de prácticas por el fiscal general del estado, Xavier Olea Peláez, en una audiencia que inició a las 13:00 horas de este miércoles, una semana después de su detención.
Ante él negó tener antecedentes y que en su país de origen fue detenido en una ocasión por conducir en estado de ebriedad, aunque reconoció que en Canadá también ha besado a algunos niños, pero no en la boca como lo hizo en Acapulco frente a una cámara de video.
Dijo estar en Acapulco de vacaciones alojado en el hotel Twin Towers y que conoce a las niñas desde que una de ellas “era bebé” y que las besa “en los cachetes y en la boca” pero en ninguna otra parte del cuerpo. Negó que en alguna ocasión haya estado solo con ellas en un lugar cerrado pues asegura que siempre las ve en la calle.
Cuando fue arrestado, indicó, los padres de las menores se encontraban cerca y que el año pasado les regaló bicicletas a las niñas “porque ellas no tienen porque son pobres”.
Además les obsequia dulces, cereales y dijo haberles regalado 300 pesos en efectivo.