MÉXICO, DF., 3 de mayo de 2015.- El candidato del PAN a gobernador de Guerrero, Jorge Camacho Peñaloza, dijo que sus adversarios rehúyen hablar del problema del narcotráfico porque no cuentan con una propuesta en política de desarrollo social que resuelva el problema del hambre sin emplear balas.

En reunión con estudiantes y profesionistas guerrerenses radicados en la Ciudad de México, señaló al resto de los candidatos por no saber cómo hacerle para que miles de familias consuman tres comidas al día en lugar de una; “por ello difícilmente van a atender el problema de inseguridad si es que pretenden gobernar Guerrero”.

Jorge Camacho dijo que algunos de los aspirantes tienen la idea que el asunto de la inseguridad se resuelve con más armas y con más elementos del Ejército en las calles; por ello, Jorge Camacho insistió en llevar a cabo un programa de Hambre Cero, que no es una política asistencialista sino una manera diferente de sacar de la pobreza a las familias.

“El problema del hambre se tiene que tratar a fondo, pues con medidas asistencialistas. La candidata del partido que gobierna al estado difícilmente podría, pues ya estuvo al frente la Secretaria de Desarrollo Social y no resolvió nada; fue utilizada por el depuesto mandatario estatal para golpear al gobierno federal.”

Mientras una hectárea genera una tonelada de maíz, que a su vez es vendida en 3 mil 500 pesos, en la misma superficie se obtiene cuatro kilos de goma de opio, que en el mercado negro se vende en 60 mil pesos. Luego entonces, añadió, ¿cómo vamos a evitar que las personas dejen de sembrar maíz para irse a sembrar enervantes?

Camacho dijo que está en contra de “mejorar” el precio de garantía del maíz, como lo propone uno de los candidatos, pues “es lo mismo que yo, como gobernador de Guerrero, dijera que les voy a mejor el precio del dólar o del petróleo”.

Para lograr que un agricultor tenga los mismos ingresos que obtiene en una hectárea de amapola, dijo, es necesario estimular los cultivos de aguacate, manzana y pera, entre otros frutos, pero es una tarea que llevará al menos cinco años para que sea productiva; sin embargo, “es el momento de empezar con esa labor si quieren que termine con tanta violencia, insisto: no es con más armas”.