TIXTLA, Gro., 31 de diciembre de 2013.- Un grupo de feligreses católicos de Atliaca amenazó con linchar al cura del pueblo porque supuestamente fomenta el consumo de alcohol, cobra muy caro los servicios sacramentales y cuestiona los usos y costumbres de esta comunidad indígena perteneciente al municipio de Tixtla.

Por ello, exigieron que la Diócesis Chilpancingo-Chilapa retire al sacerdote Carlos Crestino Luna o de lo contrario lo lincharán.

Hace aproximadamente tres años, el cura fue expulsado de la cabecera municipal de Apango por los habitantes, supuestamente por cometer diferentes abusos contra los pobladores.

Entonces, el sacerdote fue reinstalado, ahora al frente de la iglesia católica de Atliaca.

Fue apenas hace tres meses que un grupo de pobladores de Atliaca decidieron cerrar el paso a la iglesia principal del pueblo para evitar que el sacerdote Carlos Crestino Luna celebrara la misa.

Al frente de los pobladores inconformes con el cura están el señor Federictor Juárez Cabrera, Humberto Iglesias Tepec, Urbina Jacobo Domingo y Felipe Caballero Aguilar.

Fueron tres las razones por las que rompieron cualquier tipo de relación con el cura: “El señor desde que llegó nos dijo que ya no debíamos adorar las imágenes de los santos ni las cruces, que eran solo madera y pintura, ante lo que nosotros le respondimos que en ese caso nunca se hubiera canonizado a Juan Diego”, dijo Federictor Juárez.

En segundo lugar,  explicó que el costo de los servicios sacramentales, como bodas, bautizos y confirmaciones, resultó impagable par a los feligreses.

Puntualizó que de cien pesos que se cobraba normalmente por estos servicios religiosos, el cura incrementó la cuota a 250 pesos.

La tercera causa de la confrontación fue definitiva: “Nos pidió que ya no realizáramos la ofrenda de cada primero de septiembre en el pozo de Oztotempa para pedir lluvias, cuando esta es una costumbre de cientos de años que ninguna autoridad nos ha cuestionado”.

El sacerdote también conminó a los lugareños a no celebrar el día de muertos como tradicionalmente lo hacen, lo que calificaron como un exceso.

El domingo 29 de diciembre, luego de tres meses de mantener la iglesia cerrada, un grupo de simpatizantes del sacerdote se introdujo a la explanada de la iglesia y trató de abrirla por la fuerza.

Hubo un enfrenamiento a golpes que dejó como saldo siete personas lesionadas, lo que motivó la intervención del subsecretario de Asuntos Religiosos del Gobierno estatal, Jorge Alberto González Rivero.

En la reunión con el funcionario, los feligreses católicos inconformes acordaron que el cura no oficiaría misa en la calle de frente a la iglesia ni en la cancha principal del pueblo.

Pero la mañana del martes 31, un carro de perifoneo anunció que Carlos Crestino oficiará la última misa del año en la cancha aludida, lo que los opositores califican como una provocación.

“La gente ya resolvió que pueden tomar acciones muy duras, como cuando se linchó a unos delincuentes que asolaban la zona; si cumplen con su anuncio nosotros vamos a tener que acatar lo que el pueblo mande”, advirtió Federictor.

¿Pueden linchar al cura?

-Así es.