JUCHITÁN, Oax. 31 de diciembre de 2015.- “Una limosna para este pobre viejo que ha dejado hijos para el año nuevo” es la estrofa que repiten entre risas un grupo de niños descalzos que recorren los callejones de Cheguigo, en Juchitán de Zaragoza.

Diego y Leiber bailan siguiendo el ritmo de las chillonas voces, mientras el ruido de una cubeta y una cacerola intenta guiarlos en esta localidad del Istmo de Tehuantepec.

Los niños ‘huelus’ (viejitos) despiden el año bailando de casa en casa disfrazados con toques exagerados de adultos mayores, para recibir a cambio unas monedas.

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