CHILPANCINGO, Gro., 3 de agosto de 2014.- Elementos del Ejército Mexicano detuvieron, torturaron y sembraron armamento a cuatro pobladores de Zihuaquío, municipio de Coyuca de Catalán, denunció el Consejo Regional de la Sierra de Guerrero (Cresig).

    Este domingo, los campesinos afiliados al Cresig se sumaron a la Marcha por la Seguridad, la Paz y el Desarrollo Sustentable del Estado, para demandar la liberación de los productores de mezcal detenidos por el Ejército.

El coordinador del Cresig, Rigoberto Acosta González, se acercó a los medios de comunicación para denunciar que un grupo de militares torturó y detuvo a cuatro campesinos.

    El comisario municipal de Zihuaquio, Caleb Campos Ramírez, es el único de los detenidos que fue liberado por el Ejército.

En entrevista, relató que el 29 de julio se dirigía de Zihuaquio a El Ídolo, junto a sus compañeros Franco Contreras Romero, Salvador Vejar Salamanca y Sergio Villanueva Gaona.

    Alrededor de las 2 de la tarde se detuvieron en una tienda a descansar, pero en cuestión de minutos llegó una camioneta del Ejército Mexicano, con una decena de militares.

Sin orden de aprehensión, detuvieron a los cuatro campesinos, que en ese momento se tomaban un refresco en la tienda.

Contó que los militares se los llevaron a un paraje, donde los golpearon, interrogaron y torturaron mental y físicamente.

    El comisario relató que los elementos del Ejército los asfixiaban colocándoles bolsas en la cabeza, les introdujeron agua por la nariz y les rociaron el rostro con gas pimienta.

También les exigieron que entregaran el armamento que llevaban, pero los campesinos dedicados a la producción de mezcal no iban armados.

    Al no encontrarles nada, los militares les dieron armas y los obligaron a posar con ellas para tomarles fotografías.

Luego los acusaron de ser delincuentes y pertenecer a un grupo armado.

    “Nosotros no teníamos ninguna arma, ellos las montaron, nos obligaron a agarrarlas para tomar la foto y justificar la detención”, narró el comisario.

Campos Ramírez les dijo que él era el comisario de Zihuaquio y tres horas después de la detención, los militares lo liberaron.

    “Tú no te preocupes, a ti no te va a pasar nada”, le habría dicho uno de los militares.

Para sus compañeros, la amenaza fue mayor: “A ustedes tres sí se los llevó la chingada, ustedes se van a ir directito a Iguala”.

    Con algunas heridas aún evidentes, el comisario relató que antes de liberarlo, los militares lo golpearon junto a sus compañeros, hasta dejarlos tirados en el piso, donde los pisotearon.

Posteriormente lo dejaron en libertad, pero le advirtieron que si salía del pueblo lo volverían a detener y torturar.

    El comisario participó este domingo en la caravana a la Ciudad de México, convocada por la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG).

Los pobladores de la sierra portaron una lona con el siguiente texto: “Alto a los atropellos del Ejército Mexicano en comunidades de la sierra y Coyuca de Catalán. Libertad inmediata de Franco Contreras Romero, Salvador Vejar Salamanca y Sergio Villanueva Gaona”.

    El coordinador del Cresig, Rigoberto Acosta González, denunció que tras la detención de los tres campesinos, continúa el hostigamiento por parte denlos militares del cuartel 34, ubicado en Altamirano.

Dijo que los operativos en la sierra están al mando del segundo capitán Hugo Aguirre.

    Informó que este sábado 02 de julio interpusieron la denuncia por la detención y tortura de sus compañeros, así como por el hostigamiento militar, ante la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Coddehum).

Advirtió que si el Ejército no deja de hostigarlos y no existen garantías de seguridad para la población de la sierra, en los próximos días se desplazarán a la cabecera municipal de Coyuca de Catalán.