CHILPANCINGO, Gro., 19 de septiembre de 2014.- El departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM descartó que los tres sismos registrados durante los primeros tres meses de este año, anunciaran un terremoto más grande en las próximas semanas o meses. Esto en respuesta a un rumor que se propagó en redes sociales al respecto.

Según lo publicado en el portal Unión Guanajuato, los tres sismos de magnitudes superiores a los 6.0 grados Richter, fue el del 18 de abril y el 10 de mayo, sus magnitudes fueron de 7.2, 6.4 y 6.1, y su epicentro se ubicó cerca de la ciudad de Papanoa, Guerrero, en la Costa Grande.

Aunque no existe forma de predecir un sismo, los científicos sí pueden plantear escenarios sobre un gran sismo.

Los especialistas señalan que la posibilidad de que ocurra un terremoto en la brecha de Guerrero existe desde hace varios años.

Al respecto, el Servicio Sismológico Nacional informa en un reporte especial en su sitio de internet que el epicentro del terremoto del 85 se ubicó en la brecha sísmica de Michoacán, por lo que “es lógico pensar que la mayor parte de la energía acumulada en esa antigua brecha ha sido ya liberada. Por tanto, no consideramos que la costa de Michoacán represente una zona de alto potencial sísmico en el futuro próximo. Hay otras dos regiones en el país, sin embargo, que tienen actualmente características similares a las que tenía la costa de Michoacán hasta antes de las 7:17 de la mañana del 19 de septiembre de 1985: Guerrero y Chiapas.

Al respecto de la brecha de Guerrero se explica que:

Aquí no ha habido ningún sismo importante desde los temblores de 1907 1908; se piensa que en los últimos ochenta años debe haberse acumulado suficiente energía elástica capaz de causar un sismo de consecuencias. La longitud de la brecha sísmica de Guerrero es aproximadamente del mismo tamaño que la antigua brecha de Michoacán y, de romperse en un solo sismo, éste podría ser de magnitud similar al terremoto del 19 de septiembre. Podemos, por tanto, adjudicarle un alto potencial sísmico, más no podemos, desgraciadamente, precisar cuándo ocurriría tal sismo”.

Mientras con la costa de Chiapas, el Sismológico señala que “la situación es más incierta. Sabemos con certeza que por lo menos desde mediados del siglo pasado no han ocurrido grandes terremotos en esa zona. A diferencia e otras regiones del país, sin embargo, no tenemos en Chiapas evidencias históricas de ningún otro terremoto que haya tenido lugar ahí. Esto puede ser producto únicamente de nuestro pobre conocimiento de la historia sísmica del sitio, aunque cabe claramente la posibilidad de que en Chiapas la zona de subducción haya estado inmóvil durante más de 200 a 300 años, preparándose para un evento de grandes dimensiones”.

Aunque se advierte también que “podría argumentarse que en Chiapas, por algún motivo que desconocemos, el deslizamiento relativo entre las placas de Cocos y Norteamérica se lleva a cabo en forma continua, mediante un comportamiento plástico de la falla. Si esto fuese cierto, no habría energía elástica acumulada y no sería necesaria la existencia de enormes deslizamientos para liberarla, como sucede en las demás zonas de subducción”.

Sin embargo, advierte el Sismológico, este mismo argumento se utilizó con respecto a la brecha de Michoacán antes del sismo del 85.