La mayor obra de los grandes hombres no es material ni económica pero si burocrática. La mayor realización de los elegidos es una idea. Esto no es una entelequia ni una fantasía. Esto es una realidad. La verdadera idea política no es el tema de un discurso, sino es un tema de la vida. Pero esas grandes obras no tienen personal ni contraloría ni vigilancia. No pasan por la aprobación del Congreso ni por la venia de la Suprema Corte. No tienen edificación ni conmemoración. No prescriben ni se corrompen y es la tarea de gobernar.

Gobernar es la suma de liderazgo y estructura, implica reglas del juego y límites al poder, imponer de manera pareja las reglas de juego al todo, sin miramiento. Asumir la ley como una obligación, no como una facultad discrecional, nada de negociar las reformas una vez aprobadas. Reconocer que ninguna reforma va a ser exitosa si no se avanza en el terreno de la legalidad. Por eso gobernar es cumplir con la ley y hacer que todos los demás la cumplan, sin excepción, esto es lo que el país requiere, lo que Guerrero necesita.

Una cosa es gobernar, o sea, hacer que la vida cotidiana sea posible sin exabruptos, y otra cosa es crear las condiciones para que esa vida sea mejor. Lo primero requiere instituciones y estructuras permanentes que funcionen al margen de cada administración. Así debería ser el tema de seguridad y de justicia, la regulación económica y la hacienda pública. Lo segundo exige un gran liderazgo para mejorar la realidad cotidiana.

A una semana de la elección, cobra fuerza la idea de que el voto sirve para muchas más cosas y propósitos que la clásica función de sancionar y formar gobiernos. Las urnas son un espacio para pedir y ofrecer favores, alimentar clientelas, reproducir y criticar el statu quo, eliminar contrarios, boicotear autoridades, construir impugnaciones, vehículo de protesta y hasta, instrumento de chantaje para apergollar reformas como la educativa. También, para identificar intereses creados detrás de candidaturas, algo de lo que ninguna democracia se escapa.

Ése es el escenario. Y, sin embargo, el 7 de junio debemos salir a votar, a tratar de sobreponernos, al cruzar un nombre, un logotipo, a ese escenario que asfixia a la democracia. Sólo ejerciéndola la podremos salvar. Hoy, quienes se oponen a ella (no a algún partido o candidato, sino a la democracia en sí), harán un primer esfuerzo por impedirlo. Van de la mano con quienes propugnan que la gente, simplemente, no vote el domingo. Debemos votar, recordando que ejercer ese derecho es el único antídoto contra el autoritarismo, más allá del ropaje con que se presente. Capacidad de llevar una relación con la sociedad que sea de respeto, tolerancia y de compromiso. Corresponsabilidad de la autoridad con la sociedad, esta cualidad es quizá una de las más difíciles de llevar a cabo, por la enorme tentación que tiene el gobernante de realizar acciones para la sociedad y no exigir de ella nada a cambio.

En lo personal, y después de los 10 años de gobiernos perredistas en Guerrero, yo le apuesto a Héctor Astudillo Flores para obtener el triunfo, por las siguientes propuestas que ha hecho el político príista: Detener la espiral de violencia en la entidad,es el principal de los compromisos para con la sociedad, y es que el miedo que ha alcanzado a la ciudadanía por la guerra contra el crimen organizado en los tres niveles de gobierno tiene paralizado al ciudadano. Esperamos que con sus buenos oficios, con la ayuda del gobierno federal y de expertos con probidad innata, seguramente a partir del primer día de gobierno deberá haber menos hechos violentos que lamentar.

Otra apuesta es la honestidad, pero no cualquier honestidad, un buen gobernante es honesto todos los segundos de su mandato. La sociedad juega, sin duda, un papel importante junto con la opinión pública para señalar cuándo se viola esta cualidad por cualquiera de los integrantes del gobierno y del Poder Judicial para acabar con la corrupción y la impunidad.

Junto a la honestidad, la transparencia, alimento de la coparticipación ciudadana y elemento sin el cual es difícil hacer un buen gobierno. Hay que estar atentos a la apertura que debe acompañar al gobernante y que poco a poco debemos erradicar. Los asuntos públicos atañen a todos.

Efectividad y eficiencia en el manejo de los recursos públicos. No se trata solamente de realizar gastos e inversiones, sino de hacerlos en donde se obténga el mayor beneficio social. Consultas a la sociedad sobre la prioridad de obras, manejo de programas sociales con pulcritud. Los y las mejores guerrerenses en los puestos claves, y tas técnicas en la ciencia económica existen para evaluar todo, la voluntad política es la que a veces falta para realizarlos. Todo esto esperamos de HAF y estoy seguros lo cumplirá, y hoy en día es el mejor candidato para Guerrero.

ES CUANTO