Luego de dos años de gobierno de Eruviel Ávila, quizá vale la pena hacer ciertas reflexiones sobre el significado de su publicitada “G”, que según el propio ejecutivo y su grupo de improvisados mercadólogos han deseado que permeé sobre territorio mexiquense.

La interpretación de “en grande” como adjetivo, es de aquello que excede a lo común y también regular. Evidentemente este gobierno se encuentra excedido en su propia evaluación y conducta al querer demostrar lo que no puede y tampoco sabe hacer.

Los ejemplos del “mundo G” de Ávila Villegas,  afloran por doquier, ya que su insulsa agenda mediática es evaluada a través de impactos en televisión y radio así como en impresos con los que se negocia silencio y amistad.

En el “mundo G” de Eruviel, el estado más poblado del país se quedó sin infracciones de tránsito, porque entre él y su ex secretario de Seguridad Ciudadana, Salvador Neme, pensaron que era mejor desterrar la corrupción policiaca con una medida torpe de dejar a los mexiquenses en la anarquía, que meter a la cárcel a todos los uniformados, más que reconocidos, dedicados a extorsionar para cumplir con la cuota para sus jefes oficiales y también los extraoficiales.

En el “mundo G” de Eruviel, pervive y coexiste la figura en Grande, del famosísimo Cuerpo de Seguridad Auxiliar del Estado de México (CUSAEM), un ente amorfo, constitucionalmente hablando, que se embolsa cerca de 3 mil millones de pesos anuales sin que ingresen a la caja de gobierno y mucho menos se reporte su destino final. Este galimatías mexiquense, proporciona servicios de seguridad privada como una especie de empresa paraestatal que no paga impuestos, no factura, no existe en la ley de ingresos pero sí en el presupuesto egresos, como si fuera una institución, en donde sus directores se enriquecen de la noche a la mañana sin explicación alguna que no sea la de una corrupción en Grande.

El “mundo G” de Ávila Villegas, puede interpretarse en la G, como socio de Gachupines constructores de carreteras; de Golosos, por la codicia y Glotones por su acaparamiento; de Graznidos, porque los discursos son insustanciales y repetitivos; Gacho, por su alejamiento de la población y la realidad y, una más de la muchas “G” que podrían agregarse: Garante de demagogia, corrupción e impunidad y de que su sexenio es Grande en su incapacidad.