ZIHUATANEJO, Gro., 30 de diciembre de 2013. En Guerrero existen condiciones para el surgimiento de movimientos armados de tendencia subversiva, aseguró el especialista Arturo Miranda Ramírez.
Dijo que no tiene los elementos para descalificar la aparición de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Liberación del Pueblo (FAR-LP), que dio a  conocer su existencia durante la primera semana de diciembre.Sin embargo, destacó que en Guerrero y el país existen las condiciones necesarias para alentar la generación de más grupos de ese tipo, sobre todo por las reformas impulsadas por el gobierno federal y aprobadas en el Congreso de la Unión en materia educativa, hacendaria, energética y política, mismas que ya validaron los congresos locales.Sostuvo que en Guerrero el escenario es complicado, pues a la falta de expectativas de desarrollo para la población, se suma el hecho de que hay mucha inconformidad por la impunidad que prevalece en el asesinato de más de 21 dirigentes de organizaciones sociales.De hecho, advirtió que el próximo dirigente social que podría ser abatido “por esos fantasmas que nadie sabe de donde llegan”, está ubicado en las filas del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Parota (Cocop).

“Puede ser el compañero Marco Antonio Suastegui Muñoz porque así han asesinado a otros dirigentes; comienzan a aparecer (públicamente) fuertes diferencias con los gobiernos estatal, federal y municipal, para luego montar supuestas diferencias entre dirigentes de organizaciones y con ello esconder las manos del Estado. Eso ya está pasando en ese caso”, apuntó.

Consideró conveniente que en el gobierno federal y en el del estado se reflexione sobre la necesidad de rectificar en las políticas públicas que se impulsan, pues la inconformidad social crece y en cualquier momento la desesperación se puede imponer, como ya ocurrió en otros momentos de la historia.

Miranda Ramírez fue fundador de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), que encabezó en vida el extinto jefe guerrillero Genaro Vázquez Rojas y formó parte de la célula que en la década de los setentas tomó las armas contra el gobierno estatal y federal.

Actualmente es doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), pues se reincorporó a la investigación académica al acogerse a la ley de amnistía que promulgó el gobierno estatal del extinto Alejandro Cervantes Delgado en 1982.