CHILPANCINGO, Gro., 19 de febrero de 2015.- El sacerdote de Apatzingan, Michoacán, Gregorio López Gerónimo aseguró que en Guerrero hay un Estado fallido, a causa del vacío de poder y la nula impartición de justicia.

El Padre Goyo, como popularmente se le conoce, fue impulsor de las autodefensas en Apatzingan y ha denunciado públicamente a los políticos coludidos con el crimen organizado en el estado de Michoacán. Su movimiento erradicó del municipio al cártel de los Caballeros Templarios y le devolvió la tranquilidad a la población.

Avaló la llegada de la policía comunitaria a la comunidad de Petaquillas, en Chilpancingo. Sostuvo que el pueblo tiene el derecho de auto defenderse cuando las instituciones encargadas de garantizar la seguridad no hacen su trabajo.

Recordó que este derecho está sustentado en el artículo 30 de la Constitución Política: “Ese artículo nos dice que la soberanía reside esencial y originariamente en el pueblo y que el pueblo tiene el derecho de alterar o modificar su forma de gobierno”, explicó.

El sacerdote reconoció que la operación de comunitarios en la ciudad es “más riesgosa” que en las comunidades rurales.

“Es más riesgoso, hay muchos infiltrados, muchos jóvenes liderando grupitos delictivos. Aun así es necesario que el pueblo se defienda y es interesante que ahora llegue este tipo de organización a la ciudad”, expresó.

De acuerdo al Padre Goyo, el sistema de autodefensa es una buena opción para Guerrero, porque hay “gente sana, con un deseo genuino de vivir en paz”.

El cura de Apatzingán mantiene relación estrecha con la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), que dirige Bruno Plácido Valerio y estuvo presente en el segundo aniversario de su Sistema de Seguridad y Justicia Ciudadana (SSYJC), realizado el 5 de enero en Tecoanapa.

Comentó que desde entonces ha mantenido comunicación con los pobladores de Costa Chica y en breve visitará el estado por segunda ocasión.

Esta vez, el Padre Goyo organizará a un grupo de 400 mujeres en situación vulnerable, para realizar proyectos productivos y bajar recursos del gobierno federal, a través de una Agencia de Desarrollo Local.

Esta Agencia de Desarrollo Local forma parte del Consejo Ciudadano Responsable de Impulsar un Sano Tejido del Orden Social (CCRISTOS), una organización creada y dirigida por el sacerdote.