MORELIA, Mich., 5 de noviembre de 2015.- De acuerdo con el artículo Plastic Pollution in the World’s Oceans, publicado en la revista científica PLOS ONE en diciembre del año pasado, casi 270 mil toneladas de residuos plásticos se hallan actualmente en los océanos del planeta. Asimismo, gran cantidad de los que no son reciclados terminan en vertederos, rellenos sanitarios y afluentes, o son incineradas, lo que ocasiona graves daños ambientales.

Según un comunicado, en el mundo, el plástico más utilizado no es, como uno supondría, el tereftalato de polietileno (PET, por sus siglas en inglés), sino el polietileno de alta densidad (PEAD), con el que se fabrican tuberías para distribuir agua potable, envases de alimentos, detergentes y otros productos químicos, artículos para el hogar, juguetes, empaques para partes automotrices y moldes, entre otros.

En México se emplean al año 300 mil toneladas más de PEAD que de PET, lo que genera gran cantidad de residuos de este tipo de plástico (cada año se producen en nuestro país 6.1 millones de toneladas de estos restos en general, de los cuales sólo 13 por ciento se reciclan).

Tras tomar en cuenta estos datos y analizarlos con detenimiento, Eduardo Hernández Guerrero, académico de la Facultad de Arquitectura (FA) de la UNAM desde hace 10 años, emprendió en sus estudios de maestría (en el posgrado de Arquitectura, área de Tecnología) una investigación cuyo objetivo principal fue incorporar, en lugar de gravilla natural, PEAD posconsumo, reciclado mecánicamente, a concretos arquitectónicos.

“A partir de una estrategia de aprovechamiento y minimización de residuos, presenté mi proyecto como una alternativa de reutilización de este tipo de plástico en el hormigón, el material de construcción más usado en el mundo. Ambos insumos tienen, incluso en estos tiempos de restricciones medioambientales, curvas ascendentes de producción y empleo, que se visualizan a largo plazo”, apuntó Hernández Guerrero.

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