Las alianzas nocivas para el PRI

Una de las cosas que más teme el PRI, es la formación de alianzas partidistas en su contra. Por eso se entiende que en la pasada elección del 7 de junio, lo beneficiara decisivamente un solo escenario: el hecho de que el candidato a gobernador por el partido Movimiento Ciudadano (MC), Luis Walton Aburto, no declinara su candidatura a favor de la ex candidata perredista a esa misma posición de poder, Beatriz Mojica Morga. De haber ocurrido, el actual gobernador Héctor Astudillo, nunca hubiese ganado esa elección.

Y si para julio de 2018, las alianzas partidistas opositoras vuelven a convertirse en una amenaza, es evidente que el PRI tratará de tronarlas por anticipado.

 Como ya lo está haciendo en otras entidades del país, con la mira puesta en la elección de junio de 2016 que renovará 12 gobiernos estatales. Hay que asomarse a la coyuntura para entenderlo mejor.

PRI: FRACTURAR ALIANZAS.- Una de las entidades que preocupa mucho al PRI, es Veracruz, que cambiará gobernador de la entidad en la elección de 2016. Por eso, desde el centro tricolor del país, ya se encendieron las luces preventivas al respecto.

Y se lee así:

1.- El estado de Veracruz cuenta con más de 7 millones de electores en su padrón. De algún modo, resulta estratégica no solo para la renovación del gobierno estatal, sino para el proceso federal de julio de 2018, en el que se jugará la presidencia del país. Por eso el gobernador tricolor de aquella entidad, Javier Duarte de Ochoa, se encuentra demasiado nervioso y anda muy movido ante la eventualidad de que una alianza entre PAN y PRD, pueda alterar la posibilidad de retener el gobierno estatal para su partido.

Y en la prospectiva del poder, hasta la presidencia del país. Por eso está empleando todos los recursos a su alcance para disolverla por anticipado.

2.-En la ciudad de México, Duarte de Ochoa se ha reunido con los más disímbolos miembros de las tribus perredistas. Desde Los Chuchos de NI, pasando por Alternativa Democrática Nacional (ADN), Izquierda Democrática Nacional (IDN) y Foro Nuevo Sol (FNS).Todo con una sola intención: disuadirlos de ir en alianza partidista con el PAN.

Es decir, tratar de llegarles al precio, bajo el argumento de que son partidos con ideologías diferentes. Pero si se recuerda bien, una alianza PRD-PAN tumbó a los gobiernos estatales tricolores de Puebla y Oaxaca en la elección de 2010. Porque el fin político era ese. Y hoy, el PRI no quiere que se repita la película en Veracruz.

3.-Discretamente, el gobernador tricolor de aquella entidad, se ha trasladado incluso, a Morelia, Michoacán. El propósito es elocuente: convencer al gobernador perredista, Silvano Aureoles Conejo, de que la alianza PRD-PAN es inviable e ilógica.

La pregunta es ¿por qué Silvano Aureoles? Y la respuesta es simple: la tribu Foro Nuevo Sol –a la que pertenece el gobernador de Michoacán-, tiene militantes con cierta fuerza en Veracruz.

A todos ellos, Duarte ya los convenció -mediante generosas inyecciones de dinero fresco-, a fin de que la satanicen. Y lo mejor es que desde arriba les aprieten las tuercas. El gobernador perredista de Michoacán, estaría instalado en ese carril.

 4.-La eventual pérdida de Veracruz para el PRI, le abriría paso sin duda alguna y por su cercanía geográfica con Tabasco, al peje López Obrador, en la elección presidencial de 2018.

De ahí que Duarte esté sumamente nervioso. Porque además, ha hecho un muy mal papel como gobernante. La delincuencia organizada creció como nunca y los crímenes contra periodistas fueron la constante durante todo su gobierno.

Esos antecedentes le pesan demasiado. Lo están orillando por anticipado, hacia la derrota electoral. Por eso, su misión política más importante, consiste en abortar la alianza PRD-PAN en Veracruz. O ahí mismo colapsará políticamente.

HOJEADAS DE PÁGINAS…Los mega aguinaldos que cobrarán muchos gobernadores del país, le han metido mucho ruido a la agenda pública. El de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, solo recibirá la parte proporcional que le corresponde, ya que lleva poco más de mes y medio en el poder estatal. Como sea, debe dejar en claro cuánto percibirá el año próximo. Para que no se preste a malas interpretaciones. Y por aquello de la transparencia.