CHILPANCINGO, Gro., 01 de diciembre de 2013.- “Nadie es tan rico para no necesitar de la Cruz Roja, ni tan pobre para no ayudarla”, se puede leer en una vieja propaganda sobre una barda lateral de la sede de la Cruz Roja Chilpancingo a punto de caer.

“Todo esto se va remodelar y si nos alcanza (el dinero), vamos a construir unos cuatro o cinco cuartos en el segundo piso”, dice Humberto Díaz Salgado, presidente del organismo, quien señala sobre esa barda, a punto de caer, las obras de remodelación que se realizan. Las modificaciones, no son solamente a la estructura, sino a la forma de hacer las cosas en Guerrero: la violencia, la falta de recursos, la contingencia…

Díaz asegura que no ha sido fácil como por segundo periodo se han hecho las cosas diferentes. Recuerda como su antecesor, el doctor Ramón Albavera Bahena, fue criticado hace unos cinco años, porque aprobó ceder parte del patio de la Cruz Roja —ubicada en la alameda de la capital—, para que se instalara una tienda Oxxo.

“Todos criticaron y pocos ayudaron; al final, el principal ingreso que tiene esta delegación es por concepto de la renta de ese terreno”, reprocha Díaz, quien recuerda que por esos años se dio un aumento significativo de hechos violentos “y nadie quería atenderlos”, por lo que el número de servicios y el riesgo pusieron a prueba la capacidad de la delegación.

Sin embargo, reconoce el compromiso de los paramédicos que con sueldos “simbólicos” — mil 500 pesos quincenales en promedio—, mantienen la institución como la primera referencia en caso de una emergencia para más de medio millón de personas, no solamente de Chilpancingo, sino de la zona Centro del estado.

 

Hasta asaltos han sufrido…

Encabezar la benemérita institución, no ha sido fácil, insiste Humberto Díaz, quien admite que les ha pasado, prácticamente de todo, incluido un asalto a la institución en agosto pasado.

“Lo que nadie nunca se imaginó: un día llegaron unos sujetos y asaltaron las oficinas. Se robaron el dinero de los servicios de la noche y los objetos de valor de un paciente”, precisa. Y aunque el monto fue cercano a los 2 mil pesos, lo más preocupante dice, es que ya ni la Cruz Roja, quizá una de las instituciones otrora más respetadas, está exenta de la inseguridad.

Una de las grandes lecciones que vivió la Cruz Roja Chilpancingo fue la contingencia por las lluvias de la tormenta “Manuel”. Las primeras horas, autoridades de los tres niveles quedaron paralizadas y las primeras ayudas a los damnificados llegaron gracias a la Cruz Roja.

Pasamos de ser un centro de acopio, al centro de operaciones de rescate de la zona Centro, quizá la más afectada.

La convocatoria de la Cruz Roja reunió a cerca de cincuenta dueños de vehículos 4×4 y dueños de maquinaria pesada, que se sumaron al comité Levantemos Chilpancingo, que terminó por liderar la benemérita institución.

Uno de los momentos de mayor tensión en los días posteriores a las lluvias fue cuando se supo que cientos de habitantes de pueblos de la Sierra estaban incomunicados y sin alimentos. Los caminos estaban destrozados y, debido a que seguían lluvias y a lo complicado de la orografía, tampoco se podía llegar en helicóptero.

La esperanza llegó gracias a la Cruz Roja: organizaron a un grupo de jóvenes que practican motocross para llevar, en mochilas, despensas y medicamento que permitieron a los damnificados resistir hasta que llegaron, días después, los vehículos 4×4.

“Un trayecto de 3 horas, en ese momento te iba a tomar días, así que les dimos (al grupo de motocross) mochilas con kits de primeros auxilios y alimentos, y en una tarde llegaron a los pueblos. Al regresar, ya sabíamos cuántos damnificados había, las condiciones de los caminos y las necesidades, lo que nos hizo avanzar mucho más rápido y seguramente salvar algunas vidas”, dice con modestia el presidente de la Cruz Roja Chilpancingo.

Durante esa contingencia, la delegación no quedó exenta de la polémica, pues fueron criticados por señalar la falta de coordinación en las autoridades de los tres niveles de gobierno.

 

Los retos.

Actualmente ya se analiza rentar una parte del centro de entrenamiento, ubicado al sur de la ciudad, para costear una ampliación de la Cruz Roja y la llegada de nuevo equipo, como un aparato de rayos X de primer nivel que consiguió en 42 mil dólares (unos 550 mil pesos), pese a que su valor comercial supera el millón 200 mil pesos.

También ya se ofrecen servicios especializados de oftalmología, odontología y ginecología, que en la mayoría de los casos están a la vanguardia en Chilpancingo.

Sin embargo, el gran reto es el Centro Estatal de Capacitación (Cecat). Desde hace tres años y con más de 4 millones de pesos invertidos, se construye al norte de la ciudad, este centro que será uno de los 4 más importantes del país.

“En Guerrero tenemos sismos, lluvias, encendidos, manifestaciones sociales que terminan en problemas, así que este centro nos permitirá atender de manera inmediata a cientos de personas en toda la parte central del estado”, explica Díaz Salgado.

El problema es que aún faltan unos 15 millones de pesos para completar el proyecto.

“El costo aproximado de esta obra desde hace un buen tiempo, en la administración anterior, se planteaba que era de 20 millones de pesos, anda más o menos sobre un 20 por ciento en obra negra, le falta una buena cantidad”, indicó.

Sin embargo, la esperanza no decae. “Como dice aquel letrero: ‘la Cruz Roja está ahí cuando la necesitas, ¿tú estás cuando la Cruz Roja te necesita?’. Yo creo que Chilpancingo, sí”, dice su presidente, con satisfacción.