NUEVA YORK, Estados Unidos. 8 de febrero de 2015.- Diversos secretos de funcionarios públicos en la República Mexicana quedarán al descubierto a partir de este lunes, ello gracias a una investigación que el periódico The New York Times ha decidido emprender en un afán por sacar a la luz los contratos apócrifos en materia de vivienda que existen en el corazón de Estados Unidos.

 

Y es que tan sólo este fin de semana, el exgobernador de Oaxaca, José Murat Casab, fue incluido en un selecto de listado de “opacidad inmobiliaria y fraude residencial” en el vecino país del norte, ello luego de que The New York Times le atribuyera la propiedad de 6 inmuebles de lujo en Estados Unidos, precisamente en el Time Warner Center (complejo neoyorquino constituido por dos torres gemelas enlazadas entre sí y que emula el inmueble derribado el pasado 11 de septiembre de 2011 por las fuerzas de Osama Bin Laden).
Según consta en una serie de reportajes, fue durante más de un año que The New York Times examinó “el flujo de dinero global que alimenta el boom inmobiliario en la ciudad”, recabando que por lo menos 200 “compañías fantasma” son utilizadas para adquirir lujosas propiedades de manera apócrifa, sin que los compradores sean requeridos fiscalmente y bajo un régimen de secretismo que permite operaciones fraudulentas, permitiendo así que Murat Casab amasara un botín de hasta 6 bienes inmuebles a través de actividades ilegales.
***EL MAGNATE DE OAXACA
La investigación, que fuera realizada por los reporteros Louise Story y Stephanie Saul, se titula “Las Torres de la Secrecía” y comenzará a publicarse a partir de este lunes y por 5 semanas consecutivas, prometiendo poner en evidencia al que fuera mandatario estatal de Oaxaca de 1998 a 2004 y a otros funcionarios de tierra azteca.
Sobre Murat Casab, The New York Times le describe como “cabeza de una familia de prominentes políticos mexicanos y exgobernador de Oaxaca. Su hijo, Alejandro, dirige la institución gubernamental de vivienda (Infonavit). Su familia ha adquirido media docena de propiedades en Estados Unidos”.
Pero no sólo Murat Casab se encuentra bajo la lupa…
En el grupo de propietarios fradulentos se encuentra asimismo el jugador Tom Brady (estrella del equipo de fútbol americano Los Patriotas y dueño de un departamento de lujo), el cantante Jimmy Buffet (quien ostentaría toda una bagatela de restaurantes), el colombiano Pablo Ardila (exgobernanate investigado por presuntos actos de corrupción), la socialité Elena Andreksanova (quien pese a despilfarrar su fortuna conquistada en la industria de los reailty shows rusos, contaría con diversas propiedades) y el embajador saudí Bandar bin Sultan (implicado presuntamente en los ataques del 9/11).
***LA AMENAZA INVISIBLE
En ese sentido, el diario neoyorquino establece que “casi la mitad” de las propiedades en Estados Unidos son lucradas anónimamente y que la industria inmobiliaria confabula que para no exista indagación alguna sobre los accionistas, ello sin mencionar que “el 37% del Time Warner Center le pertenece a beneficiarios extranjeros, de cuya camada, al menos el 16% ha sido sujeto de inspecciones gubernamentales por desfalco y vinculación con empresas ficticias”.
Ubicado en pleno corazón de Manhattan, el Time Warner Center es el punto focal de lujosas residencias que pueden alcanzar costos multimillonarios. Por sólo mencionar, un penthouse habitado por el rapero Jay-Z fue vendido en 2011 en 31 millones de dólares (el equivalente a 460 millones de pesos), lo que supondría que el exgobernador Murat Casab habría gastado un aproximado 2 mil 760 millones de pesos a fin de hacerse con sus residencias en el complejo.
A modo de breviario, José Murat Casab (18/10/1949) es actualmente diputado federal electo por la alianza entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) para el estado de Oaxaca y se ha desempeñado como consejero en diversas dependencias del gobierno mexicano, donde hace alarde de estudios en derechos por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México.
***PORCENTAJE DE COMPRADORES FANTASMA

Leer original en The New York Times