MÉXICO, DF., 25 de julio de 2014.- En el Reporte de Trata de Personas 2014, lanzado en junio del presente año, el Departamento de Estado de Estados Unidos reporta que el turismo sexual infantil persiste en el país, especialmente en áreas turísticas, tales como en Acapulco, Puerto Vallarta y Cancún, así como en las ciudades fronterizas del norte, como Tijuana y Ciudad Juárez. Muchos turistas sexuales provienen de Estados Unidos, Canadá y Europa Occidental, aunque algunos también son ciudadanos mexicanos.

Según lo publicado en El Economista, durante una conferencia de prensa para presentar un rally en bicicleta en contra de la trata de personas, a celebrarse este domingo en la ciudad de México, Janet Turnbull, asesora legal de la Oficina Internacional para el Desarrollo de Sistemas de Procuración de Justicia del Departamento de Justicia, expresó que la trata de personas “es un problema preocupante porque se han globalizado las redes”.

Explicó que la trata de personas no es únicamente para fines de explotación sexual, incluye otras actividades, la cuales “son preocupantes” en su totalidad. “Es un delito internacional que no respeta fronteras y por eso Estados Unidos colabora con México para atenderlo”, dijo

El informe del Departamento de Estado refiere también que “el gobierno de México no cumple a cabalidad los estándares mínimos para la eliminación de la trata de personas”. En este sentido, Turnbull recomendó que el país, como otras naciones, debe hacer visible este delito, atender a las víctimas y prevenir que ello ocurra.

El documento exhibe que la nación mexicana es un importante país emisor, de tránsito y de destino para hombres, mujeres y niños sujetos a la trata sexual y laboral. Los grupos más vulnerables incluyen mujeres, menores de edad, indígenas, personas con discapacidades mentales y físicas, así como migrantes y comunidad LGBT mexicana.

Por otro lado, el “Reporte de Trata de Personas 2014” destaca que la mayoría de las víctimas extranjeras en trabajo forzado y servicios sexuales en el país son de América del Sur y Centroamérica, en particular de Guatemala, Honduras y El Salvador; algunas de estas víctimas son explotadas en la frontera sur de México.