
Procesan a hombre por crimen de policía ministerial en Acapulco
CHILPANCINGO, Gro., 19 de diciembre de 2013. “Esto no borra ni cambia lo que hicieron, su disculpa no le quita el dolor ni el sufrimiento a mis hijos”, expresó Enedina Cervantes Salgado durante el acto público de reconocimiento de responsabilidad del Estado Mexicano por la desaparición forzada de su esposo, Faustino Jiménez Álvarez.
“Es algo que a mí y a mis hijos nos marcó la vida, ha sido muy difícil salir de todo, cuando los judiciales se llevaron a mi marido, eso lo tenemos presente, lo tenemos grabado, la manera tan cruel en que se llevaron al padre de mis hijos”, dijo.
Recordó: “Toqué varias puertas exigiendo justicia y me las cerraban, nosotros no le hicimos daño a nadie, mi esposo tampoco y tan sólo de imaginar qué le hicieron, dónde está, dónde lo dejaron… Nadie me daba una explicación y tenía que llegar a mi casa todos los días sin una respuesta para mis hijos que preguntaban en dónde estaba su papá”.
Enedina Cervantes aseguró que después de 12 años, mantiene la esperanza de que su esposo regrese a casa algún día, al lado de sus hijos.
Pidió al Estado que ya no se repitan casos como los de su marido, “hagan lo posible porque ya no haya más muertes, más desapariciones, más hijos sin padres, más familias que sufren como la nuestra”, exigió.
Reconoció que aún siente temor de que su familia sufra algún daño, ya que durante los últimos años, desde que inició su exigencia de justicia, denunció a varios funcionarios y personas involucradas en la desaparición forzada de su esposo.
“Tengo temor, me da miedo que le hagan daño a mis hijos, pero después de tantos años aquí sigo, exigiendo una justicia que aún no llega”, lamentó.
Por ello, responsabilizó al Estado de cualquier daño o atentado que sufran ella o sus hijos.
La esposa de Faustino Jiménez Álvarez también reprochó que a 12 años de que los judiciales allanaron su hogar y se llevaron a su marido, aún no se ejecuten las órdenes de aprehensión en contra de dichos elementos ni de los funcionarios involucrados.
“Esto no se lo deseo a nadie, es un dolor que carcome el alma, es odio y dolor a la vez que te impulsa a seguir en la búsqueda de la justicia”, concluyó con llanto su discurso.