CHILPANCINGO, Gro., 29 de noviembre de 2013.- Ante el clima de violencia e inseguridad generado por los grupos del crimen organizado que operan en la zona, los habitantes de la cabecera municipal de Apaxtla de Castrejón tomaron las armas y se apostaron en los accesos a la ciudad.

Este día, la cabecera municipal de Apaxtla cumplió dos semanas en toque de queda, el cierre de giros rojos, restricción total para escuchar narco corridos y la presencia de mil ciudadanos armados que vigilan la ciudad las 24 horas.

Al toque de queda impuesto por el gobierno municipal, se sumaron más acciones restrictivas por la seguridad de la población, luego de que la mañana del jueves un grupo de pistoleros llegó hasta la base de las camionetas que circulan la ruta Teloloapan-Apaxtla y se llevó una camioneta con todos y sus pasajeros.

En cuento se conoció el reporte, más de mil integrantes del Movimiento Ciudadano por la Seguridad de Apaxtla (MCSA) instalaron barricadas en los cuatro accesos a la cabecera municipal.

Armados con rifles, escopetas y pistolas se apostaron para evitar el ingreso de grupos ligados al crimen organizado.

Los del MCSA tuvieron información de que los jefes de la plaza de la Familia Michoacana (FM) en Apaxtla tuvieron una fricción con sus superiores y abandonaron la ciudad.

La autodefensa ciudadana aprovechó esta situación y antes de que llegaran los nuevos encargados de plaza, les cerraron el paso con filtros de seguridad en todos los accesos a la cabecera municipal.

En el lapso de dos semanas la autodefensa ciudadana identificó a por lo menos 30 Halcones o informa tres criminales y les propusieron dejar el crimen y unirse al movimiento por la paz, o de lo contrario abandonar definitivamente el municipio.

Aunque son cuatro los accesos más importantes, los puntos de revisión que más expectativa generan son dos: el que llega del municipio de Teloloapan y el que permite llegar a la presa de El Caracol.