MANILA, Filipinas. 8 de enero de 2015.- Cuando el Papa Francisco visite Filipinas la próxima semana, los guardias de tránsito estarán tan ocupados orientado a los lugareños que ni siquiera tendrán tiempo para ir el baño… no obstante, el gobierno estatal de Manila ya se adelantó a las contingencias con una propuesta bastante sucia.

 

Y es que conforme a Fox News, cerca de 2 mil elementos de policía filipinos vigilarán la gira del Santo Padre desde el 15 al 19 de enero, por lo que se les requerirá utilicen pañales para adulto a fin de que permanezcan en sus puestos como parte de una jornada de patrullaje total.

 

Este anuncio lo dio a conocer el jefe de la policía metropolitano, Francis Tolentino, quien no sólo precisó que la orden de usar pañales mientras los cuerpos de emergencia están de servicio “fue bien recibida” por sus subordinados, sino que emplazó a la ciudadanía que esperará por horas para el arribo del Papa Francisco para que hagan lo mismo.

 

Tolentino dijo que se pondrá a prueba la idea con 800 agentes que estarán de servicio el viernes durante la procesión anual del Nazareno Negro, que dura casi 24 horas y que atrae a cientos de miles de católicos que desfilan descalzos con una estatua de un Jesucristo negro (que según sus devotos posee poderes místicos para curar enfermedades y cumplir deseos de buena suerte y salud).

 

En ese sentido, el jefe de policía de Manila expuso que “no habrá baños suficientes para los millones de personas que se prevé querrán asistir a la misa al aire libre”, de manera que justificó la medida de los pañales al expresar que “quien asiste a un evento que dura 14 horas no puede andar en busca de un baño)”.

 

Luego de añadir que sacerdotes, monjas, seminaristas y ancianos “también deberían pensar en usar los pañales, Fox News cuestionó a Tolentino sobre si él mismo adoptará la medida, ante lo que respondió con medias tintas.

 

“Lo intentaré, pero en mi caso, tengo menos hidratación”.

 

El Papa llevará en su viaje a Sri Lanka y Filipinas, del 12 al 19 de enero, un mensaje de reconciliación a la población ceilandesa, además de un llamado al diálogo interreligioso, y su cercanía a los filipinos golpeados por los desastres naturales.

 

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