El Presidente estadunidense ofreció ayuda al gobierno mexicano para esclarecer la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa; horas más tarde, el secretario de Estado –John Kerry– habló de exigir cuentas a los responsables de la masacre…

Pero… la preocupación de Washington y la respuesta comedida para alzar el tiradero del patio trasero valen hoy menos que un billete de tres dólares… por caros que estén.

Me explico…

Barack Obama –debilitado políticamente– habla de brindar apoyo como si la intervención de sus “agencias” de espionaje y seguridad pudieran salvar al desvalido vecino distante sumido en la barbarie de la corrupción de los cuerpos policiacos al servicio de los narco cárteles locales.

Parece burla que el Presidente del país más poderoso del mundo no se mire en el espejo a la hora de vender soluciones contra el abuso policiaco y las violaciones a los derechos humanos.

¿Con quién y cómo nos va a ayudar?

¿Con la CIA y sus métodos salvajes exhibidos por el Senado gringo en un gordo documento de 5 mil páginas?

Seguramente los expertos en interrogatorios podrían poner a nuestra disposición efectivas técnicas para “sacarle” información a los “malos” con sofisticadas técnicas patentadas, como la suspensión del sueño, la ruleta rusa, golpes, meados y mordidas de perro, o algo más light como el empleo de nutritivos líquidos calientes administrados por vía rectal…

O tal vez la Casa Blanca –la de allá, claro– nos enviaría su efectiva receta para someter a los malos como lo han hecho en Missouri, Florida o Nueva York, en donde basta ser negro –y no wasp– para ser estrangulado o cocido a balazos por uniformados altamente capacitados.

El gobierno de Estados Unidos pretende engañarnos y engañarse; nos ofrece bomberos cuando en casa hay fuego.

Valdría la pena que la misma rendición de cuentas mencionada por el Secretario Kerry se aplicara para la relación bilateral en materia de seguridad; sería bueno conocer un análisis concienzudo para determinar con precisión hasta donde las presiones norteamericanas y el supuesto apoyo otorgado a través de mecanismos como la “Iniciativa Mérida” nos han llevado a un baño de sangre bajo el pretexto de la guerra contra el narcotráfico.

El drama que hoy padecemos acá tiene su origen en la corresponsabilidad de allá; se lo digo rápido… y furioso.

EL MONJE LOCO: 1… 2… y 3. Juan Silva Meza –presidente de la Suprema Corte– sentencia: Nuestra Nación se encuentra afectada y no será el tiempo, ni el silencio de las instituciones lo que permita superar la adversidad“; Miguel Barbosa –presidente del Senado– acusa: “Estos momentos son los que aprovechan grupos con propósitos específicos, y no sólo me refiero a los anarquistas, me refiero a otros que no aparecen visiblemente en la escena (…) para provocar una desestabilización mayor; Vidal Francisco Soberón Sanzsecretario de Marina– dispara: Me enoja que manipulen a los padres… y más coraje me da que a esta gente, (…) le interesa nada más alcanzar sus objetivos de grupo o de partido”… los tres personajes se hunden en el pantano de lo políticamente incorrecto al cuestionar a los incuestionables quienes mediante el vandalismo disfrazado de protesta aprovechan la desaparición de los 43 normalistas… aquellos desaforados quienes buscan responsables políticos más allá de los jurídicamente culpables. Silva Meza, Barbosa y Soberón serán quemados en la plaza pública –con leña verde– por el uso ilegítimo de la marca “Ayotzinapa”, registrada para cometer desmanes infinitos. PUNTO YAPARTE: ¿Dónde anda el gobernador de Guerrero?… ¿peregrina de rodillas a la Basílica o ahoga en alcohol las penas ajenas?

@JoseCardenas1| [email protected]| josecardenas.com.mx