Bastante tenía la PGR para convencer al ejército de incrédulos y malpensados del resultado de las investigaciones de la noche negra de Iguala, cuando desde Buenos Aires llegó una carta marcada por la sospecha; apesta al tufo del interés por la insidia.

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) reprueba el trabajo de la PGR en el hallazgo, resguardo e identificación de los restos humanos localizados en el basurero de Cocula. El ruidoso texto genera suspicacia; induce a suponer que la evidencia fue “sembrada” por la autoridad para sacudirse el acoso mediático.

La PGR descalifica ese “tango” sospechosísta; recuerda que la intervención de los forenses argentinos fue aceptada por el interés de los familiares de los 43 estudiantes de la “anormal” de Ayotzinapa, a pesar de que sólo dominan las disciplinas de antropología, criminalística y genética, “por lo que sus alcances en el conocimiento de otros dictámenes no los validan como expertos (…) y sus opiniones respecto a otras disciplinas, parecerían más especulaciones que certezas (…) por lo cual no es aceptable sembrar la duda ante el cúmulo de evidencias, 487 peritajes en 26 especialidades, 39 confesiones, 386 declaraciones y 153 inspecciones ministeriales…”.

Los argentinos actúan de mala fe; pretenden usurpar el protagonismo de la autoridad; su presencia en México fue para colaborar y dar certidumbre a una indagatoria; ignoran que su papel careció de atribuciones legales. Extraña que durante su estancia en Guerrero, el EAAF no haya denunciado irregularidad alguna; su silencio fue aval tácito al curso de las investigaciones, aunque ahora digan que siempre no…

EL MONJE LOCO: Sismo en la PGR; ¿la verdad histórica se cae a pedazos?

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