Es la percepción a botepronto luego de anunciarse las ocho acciones comprometidas por el Presidente de la República “en el ánimo de generar plena confianza y transparencia”, encaminadas a combatir la corrupción y evitar el ejercicio público en beneficio propio, de socios, cuates o compadres.

Enrique Peña Nieto habló de fijar nuevas reglas y protocolos para regir las relaciones entre gobierno y particulares; ampliar declaraciones patrimoniales; crear una comisión de ética y emitir declaraciones de posibles conflictos de interés… pero sólo en aquellos casos en que los altos funcionarios y funcionarias así lo consideren.

Sin embargo, el Presidente nada dijo de la Ley Anticorrupción, congelada tras el intento del PRI y Los Pinos de mantener a los órganos reguladores bajo las órdenes de las dependencias vigiladas.

Aún así, o por eso mismo, Enrique Peña Nieto es el primero en formarse en la fila, para dar ejemplo de lo que en adelante deberá ser la norma de todo servidor público.

El Presidente bordó en el aire al exigir al nuevo secretario de la Función Pública –Virgilio Andrade– estrenarse investigando si hubo o no conflictos de interés al comprar las casas de Las Lomas ­–propiedad de su esposa–, la suya en Ixtapan de la Sal, y la adquirida por el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en Malinalco; también averiguar si las empresas del constructor Juan Armando Hinojosa Cantú fueron privilegiadas con jugosos contratos durante las administraciones peñanietistas en el Estado de México y en la Presidencia de la República.

En fin, todo bien, hasta espectacular, salvo por un detalle: el flamante secretario Virgilio Andrade desde ayer es empleado del Presidente y por tanto, de entrada, pesa sobre su función una nube cargada de sospechas, aunque su gran prestigio debiera decirnos lo contrario.

Como dijo en Twitter el economista Gerardo Esquivel, “el Presidente nombró a alguien que de entrada, al ser subordinado, tiene ya un conflicto de interés”.

Prometer no empobrece, dar es lo que aniquila; las pretendidas acciones reivindicadoras de la urgente credibilidad gubernamental, sin claridad ni contundencia previsible en los hechos, quedan como magníficas intenciones… pero resultan insuficientes para saciar el hambre de los leones… claro, tampoco se puede caminar, y menos correr, con piedras en el zapato, ¿verdad?

EL MONJE LOCO: ¿Quién es el que anda ahí?En Guerrero,el PRI contempla la figura de un candidato externo para la gubernatura. Los suspirantes registrados son: Héctor Astudillo Flores, Mario Moreno Arcos, Cuauhtémoc Salgado Romero y Manuel Añorve Baños, peeero… voces señalan al rector de la Universidad, Javier Saldaña Almazán, como ¿la mejor? opción. Hoy (miércoles) se despejará la incógnita… y en Querétaro, todo está listo para apoyar la candidatura de Roberto Loyola Vera, alcalde de la capital del estado; todo esta planchado para el próximo jueves 12 de febrero. Dicen que el priista Loyola –hermano del ex gobernador panista Ignacio Loyola– es el favorito del actual mandatario José Calzada, y que otro ex gobernador, Enrique Burgos, ha hilado fino en la selección…

@JoseCardenas1| [email protected]| www.josecardenas.com