En el apogeo del #Mexicanmoment Peña Nieto hubiese llegado muy fortalecido a la Casa Blanca –la de Washington, no de Las Lomas–, presumiendo los trofeos de las reformas estructurales frente a un menguante Barak Obama; no será así, aunque haya sacado el muñeco de la rosca.

Para el mandatario estadunidense será difícil otorgar un espaldarazo incondicional a su vecino del “patio trasero”; tiene encima la presión de la mayoría republicana en el Congreso y a las organizaciones derechohumanistas, los cuales demandan una postura de firme condena ante los abusos cometidos por las autoridades mexicanas y la probada relación de gobiernos locales con bandas criminales.

Aunque el canciller José Antonio Meade apuesta por una mayor colaboración bilateral en temas estratégicos, ni Peña ni Obama, pueden evitar la referencia mediática a las masacres de Iguala y Tlatlaya, sin descontar la reciente violencia en la Tierra Caliente michoacana.

El tema de la corrupción también coloca al gobierno mexicano en el ojo del huracán. La Casa Blanca (de Las Lomas) y las relaciones con el apestoso Grupo HIGA de Juan Armando Hinojosa Cantú generan sospechas de probables conflictos de interés; ante medias verdades, temores completos.

El Presidente Peña está en Washington con la difícil tarea de revertir el déficit de liderazgo y credibilidad para convencer que México transita por el camino correcto aun cuando la realidad muestre que andamos volando bajo, pero muy bajo… y de las protestas y reclamos por allá, mañana ventaneamos.

EL MONJE LOCO: Infeliz 2015… con 27 centavos; cotización a la apertura… y descontando a la cartera.

@JoseCardenas1| [email protected]| josecardenas.com.mx