La Secretaría de Relaciones Exteriores está en problemas; se ha enfrascado en una batalla inútil con la ONU; ganarla es complicado… y el costo, puede resultar demasiado caro.

 

El diferendo con el relator especial de Naciones Unidas sobre la Tortura,Juan Méndez, ha rebasado los límites de la diplomacia y la civilidad. El pleito es de lavadero, de callejón… y cantinero.

 

Méndez acusa a la Cancillería patria de ataques personales.Sin asomo de diplomacia,México revira al señor de la ONU porabusar de su alto cargo para incomodarnos con el sonsonete de la tortura como una política de Estado promovida desde las instituciones; un vicio cotidiano.

 

A través del embajador Juan Manuel Gómez Robledo, Subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, reaccióna:“el término tortura generalizada empleada por Méndez tiene graves implicaciones para la imagen de nuestro país en el exterior, pues infiere que la violación consuetudinaria a los Derechos Humanos es una política de Estado”.

 

¿Era necesario llevar las diferencias con el empleado de la ONU al nivel de una declaración de guerra como si Méndez fuera un extraño enemigo? ¿Era indispensable tirar a la basura la investigación del relator de ONU, o podía la Cancillería, evaluar el documento, aceptarlo en lo general y hacer observaciones en lo particular, en donde hubiera desacuerdo?

 

Hacia afuera, el pleito genera un desgaste innecesario; no se ve un claro beneficio del choque, sobre todo cuando nuestro país ha sido reacio a aceptar la intervención del máximo organismo multilateral en materia de Derechos Humanos… a menos que sea un capricho de hasta arriba. Hacia adentro, la postura del gobierno también ha desatado la furia de las ONG’s.

 

Si Relaciones Exteriores entró en el pleito con la ONU por presión de las Fuerzas Armadas, o de las instituciones de Seguridad Pública, mal. Si se metió en camisa de once varas por iniciativa propia, mucho peor.

 

Aún cuando la tortura en México no sean una política de Estado, tampoco puede negarse… y eso sí nos tortura.

 

EL MONJE LOCO: Los líderes de las bancadas en el Congreso –ya desatarantados de tanta vacación– retomarán su vocación para negociar las agendas legislativas para el resto del Periodo Ordinario; tres pendientes les queman las manos: la nueva ley de transparencia, la legislación anticorrupción y las reformas en materia de seguridad y justicia. Mañana también se cumple una década del desafuero de Andrés Manuel López Obrador… por si ya se le olvidó.

 

@JoseCardenas1| [email protected]| www.josecardenas.com