Vicente Fox tiene una rara habilidad para desatar polémicas… debe estar en su naturaleza ranchera.

 

La última propuesta del ex Presidente con botas es dialogar por la paz con el crimen organizado; recomienda al gobierno cambiar de estrategia; en lugar de balas, hojas de olivo; terminar con la violencia sin violencia; regresar al Ejército a los cuarteles;

 

Fox habla de entendimiento para lograr paz y armonía; erradicar el contubernio perverso entre cárteles del narcotráfico y autoridades. Advierte que la tarea de erradicar las lacras de la seguridad no es nada más a golpes y porrazos.

 

La piadosa idea parece más un sermón religioso que el argumento de un hombre de estado.

 

Don Vicente Fox afirma que todo ser humano es rescatable y merece oportunidades para logar una vida digna… como si el tema fuera la redención de las almas descarriadas. El guanajuatense confunde crímenes con pecados; su idea implica perdonar las faltas, apostar al “borrón y cuenta nueva”, y firmar un armisticio con quienes han sembrado terror y muerte. “Si el dialogo no es así no tendría ningún sentido”, según él.

 

¿Entonces con quién habría tendría que negociar el Estado? ¿Con Los Rojos, Los Guerreros Unidos, el Cártel de Jalisco  Nueva Generación, o los de Sinaloa, El Golfo, Tijuana, Juárez, Zetas, Viagras y Templarios? ¿De uno por uno o con todos en bola? ¿Qué les ofrecería el Estado mexicano? ¿A cambio de qué? ¿Se vale pactar con el diablo a cambio de llevar la fiesta en paz?

 

Abrir el diálogo con la celebre y notable delincuencia organizada equivaldría a reconocer a los criminales como interlocutores válidos y admitir su poder territorial y de fuego. Invitar a la mesa a los capos de la droga equivaldría a tirar las leyes a la basura… y dar por sentado que combatir a los barones del crimen es perder tiempo y vida. Sería regresar a los tiempos en que el poder político repartía el territorio entre las bandas antagónicas, precisamente a los tiempos en que la impunidad quedó institucionalizada. Vaya ideota.

 

EL MONJE LOCO: Centellas y rayitos de desesperanza truenan en la lejanía del horizonte económico poselectoral. Por más que el Secretario de Energía se frote las manos con los 62 mil millones de dólares que llegarán el próximo año, la única verdad es que mientras tanto no salen las cuentas. ¿El doctor Videgaray prepara otra dolorosa inyección? ¿Estará pensando en la reforma fiscal 2.0, corregida y aumentada?

 

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