La gestión del alcalde de Acapulco Evodio Velázquez, a un año de “gobierno”, se ha caracterizado por las mentiras, la corrupción y el contubernio con el crimen organizado.

Los resultados son nulos en materia de obra pública, se ha disparado la inseguridad (asesinatos, robo de vehículos, asaltos a negocios y robos a casa habitación, entre otros), prevalece la falta de servicios públicos adecuados y la ausencia de transparencia financiera en todos los órdenes de la administración municipal.

El presidente municipal se ha dedicado a decir mentiras, a trampear la información financiera y a buscar obtener créditos ilegales; a desviar recursos para su corriente política Nueva Mayoría y a mantener inalterado su pacto con la delincuencia que se traduce en proteger a una policía municipal infiltrada y corrompida al servicio de las mafias delincuenciales.

No ha liquidado a un solo elemento policíaco de los 720 que reprobaron los exámenes de control y confianza, según cifras actualizadas del Consejo Estatal de Seguridad Pública, e incluso de los 403 elementos que liquidó la pasada administración municipal presidida por Luis Walton, Evodio se dedicó a recontratar a varios de ellos, violando impunemente diferentes ordenamientos legales.

Esta negativa a depurar la policía municipal tiene su origen desde que como Secretario General del PRD estatal, el hoy presidente municipal se dedicaba a alentarlos en su negativa a certificarse. Es evidente que Evodio Velázquez pactó con las mafias delincuenciales mantener a la policía municipal sin certificar y en su actual estado a cambio de apoyo para su proyecto político.

Por eso Evodio es hoy por hoy el principal problema para la seguridad de Acapulco.

Entrega uniformes y equipos a policías, varios de ellos gestionados por la administración municipal anterior, pero mantiene la podredumbre al interior de la corporación. Evodio simula para mantener todo igual y se cubre políticamente con dirigentes de su partido que siguen la misma ruta que con el ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca, -preso por los hechos de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa-, solapar a Evodio como antes protegieron a Abarca, bajo el argumento que es del PRD, aunque sea un ladrón coludido con la delincuencia.

En conclusión, la administración de Evodio Velázquez está reprobada. No hay seguridad, no hay obra pública, no hay transparencia, lo que sí prevalecen son las mentiras y la corrupción.

*El autor es coordinador de la Fracción Parlamentaria de Movimiento Ciudadano en el Congreso del Estado de Guerrero.