Coronavirus: hoy pagamos el costo

Érase una vez Acapulco, gobernaba el PRI y no se conocía el SARS-CoV-2. No había epidemia más que la pobreza generada dia a día por el sistema social que “los mata de a poquito”, cantaba una canción rebelde de la época.

La coca, el polvo blanco, la nieve que caía de manera intemporal en un eterno verano, circulaba en los antros a discreción y se le esnifeaba toda la noche hasta que volvía a iniciar la fiesta al otro día.

Gobernaron otros y todo siguió igual. El alcohol, elixir de la felicidad momentánea, corría en barras libres de noches de disco forradas en satín azul de billetes verdes volando como mariposas en el bar. 

Acapulco Golden, el esplendor al alcance de cualquier bolsillo. La clase obrera entraba a su paraíso, no al de Las Brisas, ahi sólo como mozo o mucama de los ricos del milagro mexicano.

Taxistas felices confederados por el partidote, siempre dispuestos al dinero fácil y al cash,  dispuestos a complacer a sus patrones , lo que usted quiera, lo que usted mande, para servirle, a donde lo llevo… ”de a cómo no”.

Sexux y Nexus, de la oligarquía cevichera con las policías que hicieron del puerto la zona de tolerancia más grande de Mexico. Era la nueva industria, le llamaban sin chimeneas, la era del turismo.

Había que darle todas las facilidades a los inversionistas, entregarles las playas, la mano de obra barata… para ellos todos, para los locales nada.

Había que cuidar el Paraíso del dinero, del juego, mientras crecía en los cerros el infierno de los olvidados que vivían donde golpea el viento suave.

Y no se hicieron calles decentes, no se hicieron escuelas buenas y suficientes, no se hicieron clínicas y hospitales necesarios para la gente. Hoy pagamos el costo.

Las ambulancias lloran por los cerros recogiendo muertos que nos deja un pequeño virus, tan letal como el neoliberalismo.

El Facebook en tiempos de Covid 19                          

Es triste la muerte por Covid. Y eso es lo que menos importa a los enemigos de los cambios que no dejan de rabiar contra el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador (AMLO, por si se les olvida).

Y estos detractores tropicales, muchos ex funcionarios y beneficiarios del viejo régimen, ya quieren hacerle juicio al Presidente por el número de muertos por la Covid y rezan porque el número se incremente. Es el implícito y a veces explícito de estos pequeños textos, posts en el Facebook, una especie de deseos de ese “periodismo” del rencor, llamado ciudadano.

Un ex funcionario priista y delegado actual del PRI en algún estado de la República, mi amigo Enrique Martiní, que por cierto fue delegado del hoy devastado ISSSTE en Guerrero, motivo de su comentario a una foto de Javier Verdín colocada en mi muro, escribe:

“Mexico es ejemplo de como atender la pandemia, en China hicieron un hospital de 1000 camas en 10 dias. Así que aquí haran lo mismo a lo mejor en 8 días. Sólo vas a la mañanera, lo pides y a fines de la semana que entra, estará ya funcionando” .

Le respondo gratamente en el mismo lugar: “Enrique, el PRI estuvo casi 100 años en el poder y no resolvió el asunto de la salud de los mexicanos, ni creó la red hospitalaria que se requerían a través de los organismos públicos fundados ex profeso ¿Porqué?”. Ya no respondió el taxqueño.

Otro comentario es el que hizo Carlos Guerrero, costachiquense priísta, borrando de un plumazo que AMLO tiene al frente de la pandemia al mejor epidemiólogo que hay actualmente en Mexico, con especialidad en la Universidad Johns Hopkins, una institución privada situada en Baltimore, Maryland, pionera en la investigación en epidemiología en Estados Unidos, que por lo mismo es el referente mundial del monitoreo del número de casos de Covid 19 en el mundo. Y agregaría que es este médico especialista el arma ya ni tan secreta del presidente para seguirle dando palos a la reacción en los próximos años.

Para desacreditar al vocero del gobierno federal para la pandemia, dice mi paisano: “El problema ha sido la necesidad imperiosa de ser subjetivos en la información.  #Losotrosdatos vs la realidad, que día a día de manera solitaria los contrasta, no necesita que alguien haga ese trabajo”.

Le respondo in situ: “Imaginemos qué hubiera pasado en una pandemia en tiempos de gobiernos del PRIAN: robo de medicamentos, insumos y despensas guardadas para campañas, robo de dinero público, dinero para compra de ventiladores y camas de hospital desaparecido, clínicas y hospitales a medio terminar  o “concluidos” en papel… como lo hicieron  cuando hubo tragedias nacionales. Todos felices. Ahh y nunca había transparencia, menos conferencias de prensa. Todo era en lo oscurito. ¿Eso es realmente lo que se añora? No se lamenta que haya miles de muertos, que el pueblo pobre sufra… sino que estén fuera de la jugada. ¿Ese es el lamento de la oposición? Hasta hoy no han demostrado otra cosa. Qué pérdida de tiempo. Cuando termine esto, México, con todos sus muertos y la mayoría de sobrevivientes al Covid 19, tendrán la mejor infraestructura hospitalaria pública del mundo. Y entonces la gente va a evaluar y dar la razón a quien la tiene. Saludos.”

PD. Cuentan que una vez un presidente municipal de Acapulco, priísta por supuesto, estaba preocupado por los daños provocados por un huracán. Se le acercó su secretario de Obras Públicas y le dijo:

—Ojalá que siga lloviendo unos días más. Que se caigan los puentes, que se dañen las calles, las tuberías de agua potable. ¿Te imaginas cuántos millones de pesos del gobierno federal van a llegar? ¿Te imaginas cuántas obras van hacer nuestras empresas?

Aseguran los testigos que los funcionarios se frotaban las manos y hacían cuentas como la lechera.