Rebelión contra el caciquismo en Pinotepa

Lo que sucedió el pasado sábado en Pinotepa Nacional, Oaxaca —una rebelión contra el monopolio y el corporativismo priísta del transporte público— es un anuncio del movimiento popular que viene contra el caciquismo que se ha impuesto en la región de la Costa Chica oaxaqueña con la complicidad de los gobiernos priístas y perredistas en turno.

El enfrentamiento del pasado 30 de marzo entre los miembros de la Alianza de Transportistas de la Costa de Oaxaca, creada bajo la protección del PRI y lidereada por Juan Colón, con los de la Unión de Mototaxis Ñuoko A.C., fue el resultado de la disputa por el control del transporte público en este importante centro comercial y político de la región que cualquiera sea su desenlace repercutirá en la zona.

El sábado, unos y otros se enfrentaron, cuando al menos 300 mototaxis decidieron salir a brindar un servicio que la sociedad reclama, principalmente, por la oferta de esta nueva organización del transporte: 10 pesos adultos, 5 pesos estudiantes y niños gratis.

En cambio, los de la Alianza de taxistas cobran 30 pesos por distancias que no llegan a los dos o tres kilómetros, si tomamos de referencia el Centro de Pinotepa Nacional. El argumento de los aliancistas es que ellos son concesionarios del servicio autorizado por el gobierno del estado. Se dice que circulan más de 300 taxis, muchos de ellos sin el permiso de este jugoso negocio que sólo ha beneficiado a pocas familias.

El transporte en Oaxaca, como en muchas otras regiones atrasadas del país ha sido manejado por los partidos políticos y sus liderazgos, en este caso el PRI y el PRD, como una forma de control sobre los ciudadanos.

El servicio de mototaxis que ya funciona en otras regiones del estado es solicitado por la población por su bajo costo y ya funciona en la capital del distrito Jamiltepec, sin embargo, en otras poblaciones se mantiene unilateralmente el servicio concesionado.

El sábado pasado el periodista Rufino Feria Mendoza salió a cubrir los hechos violentos en que taxistas cerraron calles y bloquearon la carretera federal 200 Acapulco-Pinotepa Nacional, en los accesos a esta población para impedir el tráfico de las mototaxis y que afectó a miles de ciudadanos no sólo de la región, sino a quienes transitaban por la vía federal.

El compañero periodista fue golpeado, vejado y robado por los taxistas, según la denuncia que puso ante el Ministerio Público (10583/FCOS/PINOTEPA 2019) y en donde acusó de la agresión directa a Cira Lidia Juárez Castañeda (Torres) y Gumaro Baños Clavel.

Los taxistas agredieron y amedrentaron a quienes se oponen a su negocio, con palos, machetes y golpes, a todo aquel que quisiera dejar testimonio con sus celulares de lo que ocurría en las calles de Pinotepa. Una ciudadana que tomaba fotografías para Al Tanto Guerrero se le impidió su trabajo y se le pretendió violentamente arrebatar el celular mientras se le intimidaba con palos y machetes.

Los cambios vienen y el caciquismo en la región está herido de muerte por la misma dinámica social y política a que ha entrado el país. Ya es hora que nuestros paisanos oaxaqueños decidan sin coacción de ningún tipo los servicios que se merecen: taxi, moto o autobús. Ha llegado la hora de terminar con la opresión y la eliminación del opositor para mantener el control de unos cuantos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene que saber que la Cuarta Transformación no va a llegar a esta región que lo quiere tanto mientras siga imperando la desigualdad, el racismo, la tienda de raya, y el control social y político de la población que se hace a través de mandos militares y policiacos coludidos con los caciques locales. Hay que despertar. El cambio ha llegado para quedarse.