Molestia en Palacio Nacional

Tres mujeres gobernantes de Morena, dos visiones de ver la problemática del país frente a la crisis que nos trajo el Covid 19 y que aún desconocemos su real magnitud.

Una, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y las otras dos, presidentas municipales de los dos destinos turísticos más importantes del país, cajas de resonancia mediáticas en el mundo de lo que ocurre en México, Adela Román Ocampo, de Acapulco y Mara Lezama, de Cancún.

En una acción incomprensible para la dinámica que impone la contingencia que se vive en el país, tal vez en busca de protagonismo mediático y de reflectores en un momento en que las luces del escenario deberían apagarse para evitar el lucimiento personal, las dos alcaldesas del partido del presidente ordenaron (en Acapulco se habló de un decreto) en contrasentido a los protocolos del gobierno federal y la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidieron brincarse de la fase 1 a las 3 y ordenar a diversos establecimientos de servicios turísticos en sus respectivas ciudades bajar la cortina.

La molestia en Palacio Nacional fue inmediata y se ordenó “amonestar” a las alcaldesas por “inconscientes e irresponsables”, nos dice un alto funcionario que labora en el edificio que se encuentra en Bucareli.

Fue la misma secretaria de Gobernación, quien transmitió el mensaje del presidente de la República a las presidentas municipales y ordenó “ipso facto” recular en la medidas anunciadas para Acapulco y Cancún.

Al día siguiente, en conferencia de prensa en Acapulco, Román Ocampo obedeciendo las instrucciones de la Secretaría de Gobernación dio marcha atrás ya teniendo  manifestaciones en contra de su “decreto” de los comerciantes de la Canaco, y de los que prestan diversos servicios en las playas, algunos de ellos, afiliados a organizaciones del PRI.

Eso sin considerar las críticas de políticos morenistas, entre ellos diputados locales, federales y el senador Félix Salgado Macedonio, que anda en campaña electoral.

En síntesis, hay mucha molestia del Centro hacia las dos alcaldesas, por no respetar los protocolos que impone la Secretaría de Salud para enfrentar al Covid 19 y su impacto en el país.

Pero no salen aún de este brete cuando desde el Palacio del parque Papagayo se anuncia la creación de un fondo de 50 millones de pesos y se pide a los empresarios locales y nacionales mostrar su solidaridad para enfrentar juntos la contingencia del coronavirus.

Se dice que el fondo municipal que ha anunciado la alcaldesa Adela Román Ocampo tiene el propósito de apoyar a los diversos sectores de la población, en caso de ser necesario.

La medida anunciada por el secretario general del ayuntamiento, Ernesto Manzano, es vista con desconfianza por los empresarios, quienes afirman que no tiene razón de ser porque el gobierno municipal tiene presupuestado para este año más de 3 mil millones de pesos.

Los empresarios acapulqueños, no muy dados al altruismo, ya consideran al fondo como carente de trasparencia y argumentan que la Secretaría de Salud y el gobierno federal han informado que para atender la emergencia hay presupuesto suficiente.

Así que el Fondo sin fondos anunciado parece haber nacido muerto.

¿Qué está ocurriendo con el gobierno municipal de Acapulco? Se preguntan varios actores de la vida política, muchos de Morena y otros de los partidos de oposición.

En la respuesta hay coincidencia: soberbia y arrogancia al gobernar, que es como una especie de mecanismo de defensa, concluyen.

“Es una forma de esconder y compensar la inseguridad, inferioridad, falta de confianza en uno mismo. La soberbia nos ayuda a rechazar a otros, antes de que puedan rechazarnos a nosotros. Es una forma de prevenirlo, de evitar que nos hagan daño”, dice un especialista.

Le pregunté a un asesor de la Presidencia Municipal qué ocurría en el gobierno de la 4T acapulqueña y lacónico respondió: “es que Adela no escucha”.

Dice: “La hemos visto cómo se ha ido transformado. Piensa que es una estadista, que lo sabe todo, y que ya tiene en la bolsa la gubernatura”.

Ojalá que en el gobierno municipal de Acapulco haya tiempo para escuchar, corregir y gobernar. Ya han caminado casi la mitad de su periodo de gobierno. No queda mucho tiempo pero hay tiempo.

Y como colofón, hay que recordar que “las personas se comportan de forma soberbia, para ganar una atención que no saben conseguir de otra manera”. Es cuanto, dijeran los políticos.