CHILPANCINGO, Gro., 4 de octubre de 2019.- El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, consideró que lo mejor sería que no existieran armas o leyes como la legalización del homicidio en legítima defensa, aprobada el jueves en Guerrero, sin embargo, dijo estar de acuerdo con que haya armas en las viviendas, aunque matizó que no para asesinar, sino para inhibir a los delincuentes.

“Creo que el derecho más grande es la vida, y siempre he estado en contra de la pena de muerte, pero viendo este problema de violencia a nivel nacional, aquí nosotros en Guerrero viendo que 2018 y los primeros meses del 19 han sido lo más violentos, por lo menos estoy de acuerdo en que sí haya armas en las casas para de alguna mera disuadir a todos esos delincuentes”, expresó.

En declaraciones este viernes respecto a la reciente reforma al Código Penal del Estado de Guerrero, el prelado cuestionó cómo se defiende un ciudadano ordinario ante el clima de inseguridad, aunque insistió en que tener un arma de fuego debería ser no para asesinar, sino para inhibir.

“Como decían los judíos, interpretan ese mandamiento que dice ‘no matarás’, ellos decían ‘no mates dándole muerte, no los golpees tanto’, estoy de acuerdo para inhibir esos malhechores”, indicó.

Por otro lado, al obispo se le preguntó sobre el presunto toque de queda en Apaxtla que circuló en redes sociales, lo cual confirmó y agregó que también hay en Teloloapan; añadió que estos son impuestos por narcotraficantes, lo cual consideró una debilidad gubernamental, pues las instituciones tienen la obligación de dar seguridad.

Mencionó que el grupo de hombres armados, autodenominado policía comunitaria La Tecampanera, se ha extendido hasta Ciudad Altamirano y otras comunidades, y no hay autoridad que lo mueva o lo quite; afirmó que lo mismo ocurre en la sierra de Filo de Caballos, municipio de Leonardo Bravo, y consideró que más que confianza, infunden miedo e inseguridad.