Personal adscrito a la Procuraduría General de la República sito en Chilpancingo, tan prudente para perseguir con éxito delitos de la delincuencia organizada, hizo gala de rigor atropellando todos los derechos de comunicadores, cuyo delito fue operar su programa electrónico desde Radio Digital 106.3 FM para difundir denuncias y noticias en la ciudad capital.

Antes de que algún despistado nos replique, debe quedar muy en claro que por sobre los artículos constitucionales 6° y 7° que tutelan en las garantías individuales el derecho irrestricto a la Libertad de Expresión, no existe ninguna norma secundaria, administrativa ni burocrática que pueda cancelar la facultad individual de pensar, de escribir, publicar cualquier idea o pensamiento en todo el territorio nacional. Sobre la Constitución, nada. Contra la Constitución, nadie.

Lo que ocurrió en Chilpancingo fue un exceso de arbitrariedad y  de fuerza. Tan desproporcionada como el fenómeno del gato que juega con el ratón una vez que lo ha atrapado. Gamaliel García se debió sentir acorralado cuando camionetas de la PGR bloquearon la calle Altamirano de Chilpancingo y procedieron con toda la bélica parafernalia de su equipo, a asustar a la gente que sorprendida se amotinó para evitar que el comunicador fuese encarcelado.

Si Guerrero fuera una Arcadia: voz griega, región de la antigüedad, convertida en el nombre de un país imaginario, descrito por diversos poetas, donde reinaba la felicidad, la armonía, la sencillez y la paz, en un contexto idílico habitado por pastores que vivían en comunión con la naturaleza. Arcadia era el tema mencionado en las tradiciones populares y en los discursos de los sabios, como un ejemplo de vida.

Chilpancingo es todo lo contrario y es asunto de la Procuraduría General de la República combatir el narcotráfico, a las pandillas que asuelan a la población; proteger a la sociedad de la contaminación criminal y ser garante de los derechos civiles y jurídicos de quienes nos dedicamos a trabajar en actividades lícitas y públicas.

Gamaliel García fue la víctima. Sin embargo no debemos omitir la oportuna intervención de los comunicadores y los vecinos que ante el atropello lesivo y ventajoso, impidieron que los torvos genízaros consumaran su atraco. Chilpancingo es un territorio de libertades. Debemos denunciar que los mastines de Arely Gómez González desmantelaron el equipo de radiodifusión con el que transmitía la estación de radio. Ignoran que la Constitución prevé que el equipo con el cual se hace la publicación o difusión está exento de requisa, confiscación, embargo y otros actos precautorios que lo decomise.

Sí, la Constitución habla de la imprenta que no puede ser objeto de sanción ni incautación de ningún tipo. Lo mismo se aplica a la radio y a la televisión, a internet y a cualquier medio a través del cual se ejerza la libertad de expresión. No está implícito en la Carta Magna de 1917 porque entonces no existían los medios digitales de que hoy disfrutamos, pero el espíritu de las leyes es más amplio en este sentido: dame el hecho y te daré el Derecho: sentido moral de la justicia, que se utiliza cuando en las leyes no hay precisión de una legislación. No olvidemos que un juez puede aplicar su criterio jurídico cuando falta en las leyes alguna precisión de esta índole.

PD: “Cuando las armas hablan, las leyes se callan”: M. T. Cicerón.